Top Banner
Número 1 – 2015 – Versión digital http://www.revistaag.com.ar 145 NOTAS DE INVESTIGACIÓN: Geografía, política y Estado Nahuel Montes * Resumen En el artículo que presentamos intentamos reflexionar acerca de la productividad que el pensamiento político ejerce sobre la práctica del conocimiento del territorio en Argentina. En particular, lo hacemos examinando las críticas a la propuesta del mapa bicontinental y la producción simbólica de espacio que conlleva. Elegimos básicamente dos ejes para nuestro análisis: el primero, acerca del estatuto que adquiere el rol del Estado y, el segundo, sobre la cuestión de la autonomía del campo científico. Palabras Claves: Estado; Política; Geografía. Abstract In the present article we try to think about productivity that political thought has on the practice of knowledge of the territory in Argentina.In particular, we do examine the criticisms of the proposed bi-continental map and symbolic production space involved. Basically we chose two axes for our analysis: the first, on the status that takes the role of the state and, second, on the question of the autonomy of the scientific field. Key Words: Sate; Policy; Geography. *Departamento de Geografía, Facultad de Humanidades, UNMdP. Becario de Formación Superior y Ayudante de primera en Teoría y método de la investigación Geográfica. Grupo de Investigación Instituciones de la Geografía. Doctorando en Comunicación, Facultad de Periodismo y Comunicación Social, UNLP.
17

NOTAS DE INVESTIGACIÓN: Geografía, política y Estado

Apr 25, 2023

Download

Documents

Welcome message from author
This document is posted to help you gain knowledge. Please leave a comment to let me know what you think about it! Share it to your friends and learn new things together.
Transcript
Page 1: NOTAS DE INVESTIGACIÓN: Geografía, política y Estado

Número 1 – 2015 – Versión digital

http://www.revistaag.com.ar

145

NOTAS DE INVESTIGACIÓN:

Geografía, política y Estado

Nahuel Montes*

Resumen

En el artículo que presentamos intentamos reflexionar acerca de la productividad que el pensamiento político ejerce sobre la práctica del conocimiento del territorio en Argentina. En particular, lo hacemos examinando las críticas a la propuesta del mapa bicontinental y la producción simbólica de espacio que conlleva. Elegimos básicamente dos ejes para nuestro análisis: el primero, acerca del estatuto que adquiere el rol del Estado y, el segundo, sobre la cuestión de la autonomía del campo científico.

Palabras Claves: Estado; Política; Geografía.

Abstract

In the present article we try to think about productivity that political thought has on the practice of knowledge of the territory in Argentina.In particular, we do examine the criticisms of the proposed bi-continental map and symbolic production space involved. Basically we chose two axes for our analysis: the first, on the status that takes the role of the state and, second, on the question of the autonomy of the scientific field.

Key Words: Sate; Policy; Geography.

*Departamento de Geografía, Facultad de Humanidades, UNMdP. Becario de Formación Superior y Ayudante de primera en Teoría y método de la investigación Geográfica. Grupo de Investigación Instituciones de la Geografía. Doctorando en Comunicación, Facultad de Periodismo y Comunicación Social, UNLP.

Page 2: NOTAS DE INVESTIGACIÓN: Geografía, política y Estado

NAHUEL MONTES

146

La productividad de lo político

Las discusiones en torno a la productividad de lo político en la ciencia en general,

y en la producción de conocimiento social en particular, estuvieron muy presentes en el

marco de las evaluaciones acerca de la especificidad de la práctica de los intelectuales.

Las mismas propusieron relacionar un ámbito propiamente intelectual con los que se

dejaban enmarcar por lo cultural e ideológico. La literatura existente sobre el tema1 por lo

general circunscribe un segmento temporal en donde estos debates habrían tenido mayor

presencia, dado que es en los años sesenta y setenta en donde el compromiso militante de

carácter revolucionario parece convocar con mayor énfasis a la figura del intelectual.

Entre esas décadas y la siguiente se pueden ubicar también a los procesos de emergencia,

consolidación e institucionalización de áreas de estudios que proponen a la cultura como

objeto privilegiado2. Es quizá por esta razón que los balances disciplinarios propuestos a

partir de la década del ochenta ubiquen a estas vinculaciones (cultura, intelectuales y

política) como tópico recurrente. En primer lugar porque las mismas parecen ser parte de

la formación del campo y, en segundo lugar, para habilitar el ejercicio de una posición

crítica que cuestionó la supuesta pérdida de especificidad de la tarea intelectual.

En la geografía, los balances disciplinarios críticos que trataron la relación

política con el quehacer profesional se han realizado sobre todo a partir del último tramo

de los años ochenta. La dimensión que trabajaron estos análisis ha estado anclada

principalmente en la magnitud de las relaciones que se producen entre el campo político y

el de la ciencia. Ha sido así relevante para los investigadores que hacen uso de esta

perspectiva, la forma en que las demandas de la política son incorporadas al interior de

instituciones científicas. Varios de los trabajos que enmarcamos en esta perspectiva

1 La supuesta pérdida de autonomía de la práctica intelectual fue considerada como una suerte de obstáculo

epistemológico en relación con la producción de conocimientos. Beatriz Sarlo (1985) proponía un balance del vínculo entre intelectuales, cultura y política en los años sesenta y entendía que la intersección producida entre el trabajo intelectual con aquel que apuntaba a producir nuevas perspectivas políticas había provocado una funcionalización de la actividad propiamente intelectual a la actividad política. El núcleo de este argumento puede encontrarse también, aunque con matices, en: Sarlo (2007), Sigal, 2002; Fiorucci, 2011; Terán, 1993 y 2008; Gilman, 2003; y De Diego, 2007. 2 Dos ejemplos claros de lo que mencionamos son, por un lado, el caso del campo de estudios comunicacionales latinoamericanos y, también, aunque estrechamente relacionado, estudios en donde el giro antropológico tuvo una influencia notable.

Page 3: NOTAS DE INVESTIGACIÓN: Geografía, política y Estado

NOTAS DE INVESTIGACIÓN

147

analizan distintos tipos de textos producidos por el saber territorial que tuvieron la

capacidad de construir imágenes sobre la identidad nacional.

En este artículo pretendemos dar cuenta de algunas reflexiones sobre la

interpretación de la relación entre la disciplina geográfica, la influencia de la dimensión

política en el horizonte de problemas que identifica la ciencia y la conceptualización del

Estado, en tanto demandante y productor de saber y articulador de políticas para el

ejercicio del poder. Lleva este trabajo el apelativo de notas para designar la manera en

que se va a exponer la reflexión propuesta, dado que tienen un carácter poco orgánico y

no responde a la aplicación de las ideas concebidas sobre un plan de aplicación concreto.

Es claro que las mismas forman parte de indagaciones para circunscribir la construcción

del objeto de investigación que motivó esta preocupación, pero en este espacio

preferimos hacer uso de un tipo de escritura más libre, ensayística, para proseguir en la

pesquisa y proyectarla hacia futuros trabajos.

Comenzamos el trabajo con una discusión particular en torno a los debates

suscitados por el mapa bicontinental y la producción simbólica de espacio que conlleva.

Luego, destacamos en forma expositiva las preguntas que nos provocaron las maneras

con las cuales son pensados el estatuto que adquiere el rol del Estado y la cuestión de la

autonomía del campo científico.

1. Lucha por los mapas: dilema de la bicontinentalidad

En el año 2010, el Estado Argentino estableció con la ley 26.651 el uso

obligatorio del mapa bicontinental para todos los niveles del sistema educativo. De esta

manera, se propuso representar en un mismo mapa el territorio nacional junto a porciones

de espacio en dónde Argentina no posee soberanía efectiva pero la reclama. El artilugio

no es nuevo, dado que el anterior representaba en su margen dicho espacio mediante un

recuadro que utilizaba una escala mayor. La novedad que introdujo la ley mencionada es

la utilización de la misma escala en un continuo visual que integra la Antártida.

Esto suscitó un tímido debate en la comunidad de geógrafos, no exento de pasión

y convencimiento por las personas que intervinieron. Sus argumentos, válidos y

fundados, reconocían en forma velada que basaban su crítica en la capacidad de realizar

Page 4: NOTAS DE INVESTIGACIÓN: Geografía, política y Estado

NAHUEL MONTES

148

una analogía con situaciones a las cuales los autores les merecía ejercer la crítica. El

problema entonces era la utilización política de los mapas propuestos en consonancia con

la manera en que se habían utilizado anteriormente los mapas.

Carlos Reboratti (2010) sostuvo entonces que el mapa se basa en las ideas del

nacionalismo enfermizo de los argentinos y en sus devaneos geopolíticos y, peor, las

hacía renacer. El resultado era un engaño: se naturaliza la posesión de un territorio en

donde no se tiene soberanía. Con buen criterio, Carla Lois (2012, 2013, 2015) coloca al

nuevo mapa dentro de una serie de tres intervenciones legales sobre la cartografía que se

produjeron desde el siglo XIX para incidir en los modos de visualizar el territorio

nacional. Según la autora, las mismas estarían hilvanadas en el hecho de estar vinculadas

a situaciones militares. Además de cuestiones de economía gráfica y comodidad, el

argumento que desarrolla la autora para ejercer su cuestionamiento se centra en la posible

reactivación de un nacionalismo territorial que ahora emerge en discursos que rozan la

xenofobia y cuya intención sería la de seguir anexando territorios. Por último, este tipo de

cartografía no serviría a los fines de contribuir al análisis crítico de los argumentos que

sostiene el Estado para reclamar territorios en disputa sino, en todo caso, para dar una

imagen cristalizada e inexacta sobre la geografía política Argentina.

2. Nacionalismo y dispositivo

Lois (2012) reconoce que cada uno de los tres momentos de intervención en la

cartografía que destaca está marcado por particularidades propias, no obstante –creemos-

las diluye en la serialización que propone. Si bien compartimos algunas de las

preocupaciones o puntos de vista de los autores mencionados, quisiéramos deslizar la

discusión a un terreno concomitante pero diferente de lo planteado hasta acá. Esta

conceptualización de los hechos nos abre un horizonte de problematización sobre la

manera de interpretar la relación entre saber, política y Estado. En este caso, nos es

relevante preguntarnos por el tipo de vínculo que esas curiosas iconografías que

constituyen los mapas mantienen con las instituciones encargadas de elaborarlas y las

mismas con la administración del Estado en su ejercicio de poder –otro tanto podríamos

decir para los textos-. Ese marco epistémico, en términos foucaultianos -es decir, en

Page 5: NOTAS DE INVESTIGACIÓN: Geografía, política y Estado

NOTAS DE INVESTIGACIÓN

149

cuanto a una verdad impuesta desde un poder- que produce una cartografía determinada

¿es capaz de brindarnos un todo cerrado acerca de las oscuras intenciones del Estado?

Parafraseando a Horacio González (2007) en sus observaciones acerca del abuso de

recurrir al dispositivo3 para explicar los textos y disolverlos en su contexto, nos

preguntamos si quizá, las interpretaciones precedentes no construyan ese gobernante

ideal que distingue por doquier la amenaza contra el orden establecido. ¿Es el poder del

Estado tan coherente, eficaz y científicamente fundado? Consideramos que de esta

manera corremos el riesgo de que el mapa bicontinental cargue sobre sus espaldas con

una interpretación que le adjudica intenciones inmutables que comprometen el orden

político desde el siglo XIX hasta nuestros días.

Estamos de acuerdo, en todo caso, que la matriz del nacionalismo territorial que

se critica es transversal a distintos proyectos políticos y académicos. La elaboración de

obras geográficas durante el siglo XX parece responder a esa tradición intelectual que

interpretó la evolución de las fronteras como un aspecto central de la constitución de un

territorio y para inferir características de la población. También funcionó como modelo

que indicaba un entendimiento correcto del espacio nacional, aportara a la construcción

de identidad y tuviera la capacidad de difundir imágenes del país. La tradición a la que

hacemos referencia tuvo el poder de orientar la producción intelectual de las personas

abocadas al pensamiento territorial.

Es factible rastrear este pensamiento en las prácticas intelectuales que se van

relacionando con el uso de los documentos públicos y privados en el estudio de la historia

argentina en la segunda mitad del siglo XIX. Irina Pordogny (2011) se ocupa de este

proceso concurrente al de las sociedades geográficas: en particular analiza la labor de los

bibliófilos Ricardo Trelles y Juan Martín Leguizamnón. Ambos se abocaron a la tarea de

reconstruir la unidad territorial de la Argentina con la reorganización de los archivos

coloniales. Éste fue un proceso paralelo a la definición de las fronteras entre los países

que resultaban de la disolución del orden colonial. Los archiveros modernos fueron

instrumentos para la resolución de litigios y repositorio de evidencias.

3 Dispositivo como aparato estatal de observación que produce un saber clasificador que fabrica individuos y controla a lo que transgrede la norma.

Page 6: NOTAS DE INVESTIGACIÓN: Geografía, política y Estado

NAHUEL MONTES

150

Los argumentos en favor de la idea de La Gran Argentina, heredera territorial del

Virreinato del Río de La Plata, tuvo en Vicente Quesada uno de sus ideólogos más

destacados. A través de la vitrina que le confirió la publicación La Nueva Revista de

Buenos Aires, éste razonamiento tuvo un punto álgido cuando en el último cuarto del

siglo XIX se estaba estableciendo la demarcación de los límites con la República de

Chile. La idea principal que perduraría hasta bien entrado el siglo XX es que Argentina

fue la principal perjudicada por el desmembramiento de la unidad territorial del

Virreinato del Río de la Plata. En razón de esta situación, el país habría perdido los

espacios que actualmente corresponden a Bolivia, Paraguay, Uruguay y porciones de

Chile y Brasil. Este relato fundacional del nacionalismo territorial justificaba su prédica

en un uso flexible del uti possidetis, el principio que comprendía la preservación de las

fronteras que existían bajo el régimen español (Cavalleri, 2004).

A este tipo de razonamiento dirigen su crítica lo detractores del mapa

bicontinental. Ahora bien, retomamos nuestro argumento: tanto el Estado al hacer uso del

saber geográfico como las obras de los intelectuales identificados con el pensamiento

territorial son el lugar de sedimentación de discursos producidos en otros campos allende

sus límites. Es fácil constatar que el nacionalismo liberal con el que se identifica al

Estado finisecular es diferente al gobierno kirchnerista que administró el Estado cuando

propuso la nueva cartografía. La tradición del nacionalismo territorial no es la única que

tiene el poder de manejar el inconsciente de los agentes como para no disputar con

ninguna otra tradición el sentido común de la sociedad. Esto, sin discutir sobre la eficacia

que tiene hoy el sistema educativo para ejercer el monopolio de la producción de

actividad simbólica. Entonces, ni el Estado es el mismo, ni sus efectos.

Como no podemos interpretar el mapa en cuestión como si el nacionalismo

territorial no hubiera existido y no hubiese tenido la capacidad de orientar el deber ser de

los geógrafos, tampoco podemos hacer como si el gobierno que lo propone no busque en

otras inspiraciones ideológicas que intenta actualizar, como bien podrían ser las visiones

tercermundistas, el nacionalismo populista o el antimperialismo, presente en sus

discursos sobre política exterior. Lo mismo podríamos decir acerca del el reclamo de

soberanía sobre las Islas Malvinas. Seamos claros: poner en crisis el sentido común sobre

la pertenencia de esas porciones de territorio es necesario y deseable. Tanto como buscar

Page 7: NOTAS DE INVESTIGACIÓN: Geografía, política y Estado

NOTAS DE INVESTIGACIÓN

151

la compleja trama que lo forma, pasada ya más de una centuria de las primeras

formulaciones con las que se pretende anudar un único sentido.

3. Construcciones y esencialismos

Si en un grado asumido de la discusión tenemos la convicción para decir que en el

campo científico hay posiciones en pugna, con intereses, luchas y negociaciones, por qué

no concebir al Estado como un lugar en dónde se lucha por establecer la hegemonía,

lucha que no es clausurada con el ejercicio de la administración. En este sentido las

políticas públicas son la cristalización de una forma de Estado, pero lo es en un momento

dado en que se establece una determinada relación de fuerzas. La dirección ético política

resulta ser no sólo coerción sino también consenso, en última instancia una mediación

que intenta organizar la compleja trama de actores sociales. Este comentario último, nos

sirve de reparo ante la interpretación sugerida para visualizar al Estado que propone el

mapa como único y coherente con aspiraciones inmutables que desde su inicio se

esforzaría para producir los mismos ciudadanos nacionales.

El cuestionamiento a los supuestos que detectamos en las críticas al mapa

bicontinental parte de considerar que las acciones del Estado no pueden ser escindidas

del marco en dónde se juegan los conflictos. De otra manera perderíamos el sentido

práctico que las guían. Si la invención de la nacionalidad argentina ha tenido éxito, ésta

debe entenderse como parte de la mediación real con la cual las personas cuentan en

forma de habitus. Pero la misma política de Estado se nutre de estos sentidos comunes

construidos, sujetos a cambios, a desviaciones de significados.

La noción de comunidad imaginada4 que utiliza Lois (2012) implica entender que

la nación es una construcción, una fabricación humana. Razón por la cual sostenemos que

esa invención no puede ser inmutable. Si la nación es una construcción, no es posible

esencializar al nacionalismo. En todo caso, la tarea pasa por inquirir en el modo en que la

heterogeneidad de lo real se articula. En este punto concordamos con Grimson (2011) en

4 El término es de Benedct Anderson (1993), quien plantea que la nacionalidad y el nacionalismo son artefactos culturales que crean comunidades en el nivel imaginario colectivo.

Page 8: NOTAS DE INVESTIGACIÓN: Geografía, política y Estado

NAHUEL MONTES

152

la necesidad de aportar a una visión pos constructivista que se haga cargo de la crítica a la

crítica del objetivismo. Una de las fórmulas que ensaya este autor es la de configuración

cultural, definido como un espacio en el cual hay tramas simbólicas compartidas,

horizontes de posibilidad, desigualdades de poder, historicidad, en suma una totalidad

como articulación contingente de un entramado heterogéneo.

Si el concepto antropológico de cultura planteaba la correspondencia necesaria

entre territorio e identidad, los reparos deberían tener en cuenta la manera en que las

mediaciones culturales existen empíricamente, por más ontológicamente subjetivas que

sean. Las prácticas sociales devienen objetos reales (materiales, simbólicos) y las

sociedades se organizan sobre las bases de su existencia.

Silvina Quintero (1999) en su análisis de la Geografía del sistema escolar sostiene

que el del nacionalismo territorial encontró en la escuela su vehículo principal. El rol que

le cupo a la disciplina y al tipo de perspectiva dominante desde los años ´40 -la Geografía

Regional- ha contribuido a sedimentar una visión que apeló a la distinción, nominación y

ordenamiento de entidades subnacionales para ofrecer interpretaciones de conjunto sobre

el territorio del Estado. Desde 1940 hasta fines de la década de 1980, los libros de

geografía publicados en Argentina muestran una persistente homogeneidad de enfoques,

que puede reconocerse en la combinación híbrida de dos tradiciones teóricas: la

geopolítica y la geografía regionalista. Las claves interpretativas de las dos suponen un

discurso sobre el Estado y la sociedad. Por un lado, un modo de pensar el Estado en

función de las relaciones internacionales y, por otro, las diferencias internas de un país en

relación con las características naturales de los territorios que lo habitan, buscando la

unidad en la diversidad.

Encubriendo lo que tiene de construcción y opacando la conflictividad de las

relaciones sociales que crean las formas, se cristalizó una manera de abordar los

territorios estatales como figuras físicas. Es por esta razón que se forja un tipo de

representación anclada en un etnocentrismo nacional, que ha constituido a naciones y

estados como categorías socio espaciales de otros cuya imagen se torna espejo negativo

de la propia identidad. Esta combinación de tradiciones fue la que dominó el enfoque y el

tono de los contenidos de la Geografía Argentina en programas y libros de textos hasta

1990.

Page 9: NOTAS DE INVESTIGACIÓN: Geografía, política y Estado

NOTAS DE INVESTIGACIÓN

153

Ahora bien, la revisión de otras maneras de producción de sentido espacial que el

Estado ha venido llevando a cabo conjuntamente con la que impulsa el nacionalismo

enfermizo nos puede aportar algo de complejidad al momento de evaluar la

direccionalidad de las políticas públicas de los últimos años. Los Núcleos de

Aprendizajes Prioritarios para los ciclos comunes y orientados que establece el Ministerio

de Educación de la Nación, establecen una marcada voluntad de abordar los problemas

históricos de la construcción del territorio, alejándose así de una visión naturalizada. Con

respecto al lugar de las fronteras y los países limítrofes es factible observar que el énfasis

está colocado en la integración regional. En este sentido, algo similar podríamos

comentar acerca del Plan Estratégico Territorial impulsado por el Ministerio de

Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, cuyo avance fue publicado en 2008.

Este hecho también puede ser confirmado en los materiales didácticos que en formatos

multimedia son brindados por el portal de internet educativo del Ministerio, entre los

cuales cuenta con recursos de autoría de la propia Lois, incluso sobre el Tratado

Antártico5.

4. Estado, autonomía y conocimiento

Consideramos que con el uso extendido de las categorías de campo y su forma de

medición por excelencia, autonomía, es posible delinear una forma establecida de

interpretación. Es posible que en la misma exista en ocasiones una confusión entre lo que

sería deseable para la ciencia desde la perspectiva de los sujetos analizados -también

desde la que el investigador deja traslucir en sus escritos-, por un lado, y las formas en

que se produce el conocimiento social, por otro. El riesgo de proyectar deseos hacia los

procesos que se quieren estudiar reside en que resulten cristalizadas visiones normativas

que no logran captar la complejidad de los cruces que se producen para que el

conocimiento sobre lo social sea posible. La circulación tanto de ideas como personas

entre diversas esferas (Estado, academia, ámbitos profesionales privados) configuran un

espacio de entrecruzamientos múltiples (Plotkin y Neiburg, 2004) que resulta productivo

5 http://www.educ.ar/sitios/educar/recursos/ver?id=20084&referente=docentes

Page 10: NOTAS DE INVESTIGACIÓN: Geografía, política y Estado

NAHUEL MONTES

154

en términos de conocimiento social6. De esta manera es que creemos acercarnos a la

especificidad de la producción del conocimiento y difusión de imágenes sobre el

territorio en Argentina.

La teoría de los campos sociales se centra en la formación de espacios de

producción de conocimiento que poseen lógicas de funcionamiento internas particulares.

A su vez, los mismos serían autónomos respecto del desenvolvimiento de otros campos o,

en todo caso, un aspecto que marcaría algún grado de madurez interna y legitimación al

exterior de sus límites. El proceso de autonomización que se da en cada campo marca -

bajo la utilización que se ha realizado de esta interpretación- un camino con retrocesos y

avances respecto del ideal según el cual cada espacio de producción intelectual define sus

propias prácticas.

La conformación de la Geografía como saber legítimo e institucionalizado ha sido

interpretado en distintas instancias del pasado, en las cuales podrían tornanarse evidentes

las relaciones entre el cambio político nacional y la transformación relativa de las

instituciones culturales y científicas. Este aspecto tuvo la capacidad de habilitar preguntas

que surgieron del examen de la marcha de la institucionalización de la Geografía

vinculadas con las prácticas de producción disciplinar.

Existen diversos estudios en el ámbito de la Geografía en el que aparecen tópicos

referidos al desarrollo de un campo de la disciplina. Los mismos toman al pasado

disciplinar como eje central de sus intereses. En este espacio nos nutrimos y discutimos

en particular con trabajos que tematizan la construcción del campo de conocimientos.

Este tipo de indagaciones sobre la historia de la Geografía en Argentina ha sido utilizada

principalmente en investigaciones que han puesto el énfasis en brindar una visión más

compleja y contextualizada del curso de los acontecimientos.

Notamos que la noción de campo funciona de diversas maneras en estos estudios.

No necesariamente los trabajos que comentamos remiten estrictamente a la teoría de

Bourdieu. En cambio, la utilización flexible de la categoría analítica permite que

desarrollemos algunas consideraciones al respecto y nos posicionemos en función de

6 Tomamos la expresión con la que Neigburg y Plotkin (2004) refieren a los espacios sociales heterogéneos en los que —cuando existen instancias de articulación y mediación— se produce el conocimiento sobre lo social.

Page 11: NOTAS DE INVESTIGACIÓN: Geografía, política y Estado

NOTAS DE INVESTIGACIÓN

155

hacerla productiva a nuestros fines. En primer término, para abordar un horizonte de

problemas relacionados con la producción de conocimiento sobre lo social y sobre el

desarrollo disciplinar de la Geografía. En segundo lugar, para problematizar el lugar que

le es asignado al Estado en la reconstrucción de los saberes sobre el territorio. Creemos

así posible determinar qué tipo de vinculación entre esferas separadas por sus propios

intereses puede ejercerse, tanto analíticamente como empíricamente.

Cicalese (2012) reconoce cuatro tipos de abordajes sobre el pasado disciplinar que

fueron construidos en las últimas décadas. Los mismos son modos diferentes de

interpretar no solamente un desarrollo temporal, sino también la producción de

conocimiento. Si bien no todos estos relatos de la ciencia tienen al pasado como objeto

privilegiado de estudio es posible detectar que el devenir disciplinar encuentra una

consideración destacada, aunque en algunos casos de forma soslayada. Relatos

institucionales, disciplinarios internos que incluyen propuestas de programas, otros de

tipo kuhnianos en clave paradigmática, y lo que el autor denomina los estudios sociales

de la ciencia geográfica, son también diversas maneras de manifestar una ontología del

conocimiento que establece a priori elementos a tener en cuenta y preocupaciones por

destacar.

El cuarto grupo que destaca, comentábamos, engloba a los más recientes estudios

sociales de la ciencia geográfica. Éstos se inician a fines de la década de 1980 en la

Geografía local y tuvieron un importante impulso en los programas de investigación de

historia social radicados en el Instituto de Geografía de la Universidad Nacional de

Buenos Aires7. Sostenemos que estos trabajos se encuentran influenciados en algunos

puntos por las claves interpretativas que aporta la Sociología de la Cultura8.

7 Entre éstos podemos citar Escolar, Reboratti y Quintero (1995); Zusman (1997; 2001); Souto (1996); Barsky (2001); y Quintero (1995, 1997, 1999, 2002, 2005), entre otros. 8 La noción de campo intelectual propuesta por Bourdieu (2011) -quien inscribe sus reflexiones en un cuerpo más amplio de la sociología de la cultura- ha sido aplicada en la Geografía principalmente para dar cuenta de un recorte disciplinar. Ésta permitió reconocer un microcosmos con reglas propias en donde se lucha por el monopolio de la producción cultural legítima. A su vez, ese espacio de autonomía relativa ha servido para ordenar las relaciones producidas por las demandas de otros campos del espacio social. Este autor ubica al campo intelectual dentro en un tipo específico de campo político, el cual asigna una función determinada a la fracción intelectual y artística. También agrega que el campo intelectual ocupa una posición en el campo de poder. Es posible dilucidar que para el autor la categoría más abarcadora es la de campo de poder, pues ésta incluiría otras más específicas que dominan espacios sociales, las que a su vez arman el campo de poder. Esto implica la existencia de una relación entre lógicas específicas de un campo determinado, por un lado, y una estructuración entre los sectores dominantes de diferentes campos.

Page 12: NOTAS DE INVESTIGACIÓN: Geografía, política y Estado

NAHUEL MONTES

156

Los motivos de esta clase de programas de investigación9 están anclados en el

cuestionamiento de los esquemas clásicos de la historia de la ciencia. Consideramos que

los mismos se establecen sobre puntos de vista internistas formales que tributan hacia una

representación del progreso científico que deviene en una sucesión lineal de aciertos. El

enfoque de la historia disciplinar que deseamos destacar incluye una politización de la

mirada sobre los productos consumados que presentan las actividades ligadas al

conocimiento. De manera que la operación teórico metodológica de desarmar el camino

de tales productos es efectuada para recuperar el proceso en que fueron gestados.

Ahora bien, es preciso destacar al menos dos puntos. En primer lugar, es difícil en

algunos casos establecer tabiques para delinear lugares o campos diversos. En segundo

lugar, la lógica externa al campo -la política en la ciencia, por poner un caso- ha sido

productiva para generar conocimiento sobre el territorio y lo social. La construcción de

saberes también es demandada por ámbitos externos o, al menos, influida por los mismos.

Como sostienen Neiburg y Plotkin (2004) en lugar de pensar ámbitos tajantemente

separados de validación de ideas y prácticas, tal vez debamos prestar atención a la

confluencia de espacios distintos para observar que en la fluidez también se produce

conocimiento.

El problema consiste, entonces, en detectar la particularidad de los procesos

estudiados, antes que proyectar aspiraciones normativas sobre el devenir de la producción

de conocimientos. Es posible que de esta manera observemos un juego de mutuas

legitimaciones y de confluencias. En el caso de la Geografía, este proceso se vincula con

la convergencia entre la demanda del Estado, las transformaciones del mundo

universitario, y el surgimiento de instituciones y de una elite de especialistas. La

conformación de un campo de conocimientos sobre el territorio y un espacio profesional

de intervención territorial estuvieron vinculados a la definición de ámbitos para validar

9 Es posible reconocer la influencia de los aportes que se hacieron en la revista española Geocrítica fundada en 1976, dirigida por Horacio Capel. Vesuri (1993), examinando la trayectoria intelectual de Capel, expresa que, con una posición poskuhniana crítica de los mitos tradicionales, se instaló en la naciente corriente –por esos tiempos- de los estudios sociales de la ciencia; tocando temas como la institucionalización disciplinar, la formación de los practicantes, las estrategias de defensa de los intereses corporativos y cómo éstos condicionaron la difusión de la ciencia en la sociedad.

Page 13: NOTAS DE INVESTIGACIÓN: Geografía, política y Estado

NOTAS DE INVESTIGACIÓN

157

sus prácticas que se ubicaron entre la academia, el Estado y las asociaciones

profesionales.

Consideraciones finales

El mapa bicontinental suscitó algunos debates entre los geógrafos. Las críticas

que pusimos a consideración nos abrieron un horizonte de problemas acerca de la manera

de interpretar la relación entre saber, política y Estado. Destacamos que para entender las

producciones simbólicas de espacio que el Estado realiza es necesario reconocer y

reconstruir una compleja trama de relaciones y tradiciones que se ponen en juego.

Consideramos que el nacionalismo territorial al que los detractores del mapa

dirigen su crítica es una de las formas cristalizadas de entender la nación, pero no la única

que se halla presente en una especie de supra sentido común estatal. Por tal razón

sostuvimos que las acciones del Estado no pueden ser escindidas del marco en dónde se

establecen los conflictos, sino es a riesgo de soslayar las posibles desviaciones de

sentidos que pudiera haber al momento de articular una determinada relación de fuerzas.

Si consideramos que la política ha sido productiva en la tarea de los intelectuales

es debido a que en la confluencia de espacios y demandas cruzadas es posible detectar la

conformación de saberes. La misma constitución de la Geografía como saber legítimo e

institucionalizado parece ser parte de un proceso de convergencia de ámbitos para validar

las prácticas de los especialistas entre la academia, el Estado y las asociaciones

profesionales.

Por último, queremos subrayar que la actividad crítica de los autores mencionados

nos parece destacable y deseable para ahondar en el debate sobre las maneras que

tenemos de entender el territorio y la sociedad. Desde este espacio nos sumamos con la

intención de dar testimonio de nuestra mirada.

Bibliografía

Page 14: NOTAS DE INVESTIGACIÓN: Geografía, política y Estado

NAHUEL MONTES

158

Aguilar, G. (2010). Los intelectuales de la literatura: cambio social y narrativas de identidad. En: Altamirano, Carlos, (editor del volumen). Historia de los intelectuales en América Latina II. Los avatares de la ‘ciudad letrada’ en el siglo XX. Katz. Buenos Aires. Anderson, B. (1993). Comunidades Imaginadas. Reflexiones sobre el origen y la difusión del nacionalismo. FCE. México. Altamirano. Carlos (2013). Intelectuales. Notas de investigación sobre una tribu inquieta. Siglo XXI editores. Buenos Aires. Altamirano, Carlos. (2002). Intelectuales. En: Altamirano, Carlos. (Director). Términos críticos de sociología de la cultura. Paidós. Buenos Aires. Barsky, Andrés. (2000), Auge y ocaso de las “Regiones geográficas argentinas´ de Federico

Daus. En: Segundo encuentro Internacional Humboldt, Mar del Plata. Bourdieu, Pierre. (2007). El sentido práctico. Siglo XXI. Buenos Aires. Bourdieu, Pierre. (1997 a). Espíritus de Estado: génesis y estructura del campo burocrático. En: Razones prácticas. Anagrama. Barcelona. Bourdieu, Pierre. (1997 b). Espacio social y campo del poder. En: Razones prácticas. Anagrama. Barcelona. Bourdieu, Pierre (2008). Homo academicus. Siglo XXI. Buenos Aires. Bourdieu, Pierre. (2011). Intelectuales, política y poder. Eudeba. Buenos Aires. Bourdieu, Pierre. (2003). Campo de poder, campo intelectual. Editorial Quadrata. Buenos Aires. Bourdieu, Pierre. (2000). Los usos sociales de la ciencia. Ediciones Nueva Visión. Buenos Aires. Capel, Horacio. (1993). El programa de investigación en teoría e historia de la geografía y la

ciencia. En: Anthropos. Revista de documentación científica de la cultura. Horacio Capel. Investigación en teoría e historia de la Geografía y de la Ciencia. Una visión crítica. N°11. Nueva Edición. Barcelona. Cavaleri, Paulo. (2004). La restauración del Virreinato. Orígenes del nacionalismo territorial argentino. Universidad Nacional de Quilmes. Buenos Aires. Cicalese, Guillermo. (2006). Mi país, tu país. Una enciclopedia escolar entre la divulgación

masiva, el saber popular y la geografía regional. En: Bueno, Mónica y Taroncher, Miguel (comps.). Políticas editoriales ycolecciones del Centro Editor de América Latina. Siglo XXI. Buenos Aires. Cicalese, Guillermo. (2009). Geografía, guerra y nacionalismo. La Sociedad Argentina de

Estudios Geográficos (GAEA) en las encrucijadas patrióticas del gobierno militar, 1976-

1983. En: Scripta Nova. Revista Electrónica de Geografía y Ciencias sociales. [En línea]. Nº

Page 15: NOTAS DE INVESTIGACIÓN: Geografía, política y Estado

NOTAS DE INVESTIGACIÓN

159

308. Universidad de Barcelona. Barcelona. Disponible en: <http://www.ub.es/geocrit/sn/sn-308.htm>. Cicalese, Guillermo. (2012). Notas sobre los relatos del pasado de la Geografía Argentina en el

último cuarto de siglo. En: Cecchetto, G. Zusman, Perla. La institucionalización de la Geografía en Córdoba. UNC. Córdoba. De Diego, J. L. (2007). Quién de nosotros escribirá el Facundo. Intelectuales y escritores en Argentina (1970-1986). Ediciones al Margen. La Plata. Escolar, Marcelo, Quintero Palacios, S. y Reboratti, Carlos. (1995). Geografía, identidad

territorial y representación patriótica en Argentina. En: Materiales de Actualización Disciplinaria. Geografía. Programa de Transformación de la Formación Docente. Seminarios de Geografía. Dirección de Educación Superior. Dirección General de Cultura y Educación. Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. Escudé, Carlos. (1989). Contenido nacionalista de la enseñanza de la Geografía en la República Argentina, 1879-1986. En Boron Atilio y Faúndez Julio (Comp.). Malvinas hoy: herencia de un conflicto. Puntosur. Buenos Aires. González Bollo, H. (1999). Una tradición cartográfica física y política de la Argentina, 1838-

1882. En: Ciencia hoy Nº 46. Buenos Aires. Disponible en: http://www.cienciahoy.org.ar/hoy46/cart01.htm. Fiorucci, F. (2011). Intelectuales y peronismo (1945-1955). Biblos. Buenos Aires. Gilman, C. (2003). Entre la pluma y el fusil. Debates y dilemas del escritor revolucionario en América Latina. Siglo XXI. Buenos Aires.. González, H. (2007). Restos Pampeanos. Ciencia, ensayo y política en la cultura argentina del siglo XX. Colihue. Buenos Aires. Grimson, A. (2011). Los límites de la cultura. Crítica de las teorías de la identidad. Siglo XXI editores. Buenos Aires. Kreimer, P. (2002). Sociología del conocimiento. En: Altamirano, Carlos. (Director). Términos críticos de sociología de la cultura. Paidós. Buenos Aires. Lois, Carla. (2004). La invención de la tradición cartográfica argentina. En: Revista Litorales. N° 4. Instituto de Geografía. Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de Buenos Aires. Lois, Carla (2006). Técnica, política y "deseo territorial" en la cartografía oficial de la

Argentina (1852-1941). En: Scripta Nova. REVISTA ELECTRÓNICA DE GEOGRAFÍA Y CIENCIAS SOCIALES. N° 218 (52), 1 de agosto. Universidad de Barcelona. Lois, Carla (2010), El mapa del Centenario o un espectáculo de la modernidad argentina en

1910. En: Araucaria N° 24. Universidad de Sevilla. España. Lois, Carla (2012). La patria es una e indivisible. En: Terra Brasilis (Nova Série) [Online], 1 | 2012. Disponible en: http://terrabrasilis.revues.org/138 consultado o 13 Agosto 2013

Page 16: NOTAS DE INVESTIGACIÓN: Geografía, política y Estado

NAHUEL MONTES

160

Lois, Carla (2013). Un mapa no alcanza para cambiar nuestra realidad. En: Diario Clarín, Buenos Aires. 12 nov. 2013. Disponible en: http://www.clarin.com/opinion/mapa-alcanza-cambiar-realidad_0_1028297213.html Lois, Carla (2015). El mapa deseado. En: Revista Ñ, Buenos Aires. 21 ene. 2015. Disponible en: http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/mapa-deseado_0_1286871314.html Lut, V. (2005). La formación del campo profesional de geógrafos en la Argentina. 1947- 1975. Tesis de Licenciatura. Dir.: S. Quintero, Departamento de Geografía, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires [en línea]. Disponible en: <http://www.filo.uba.ar/contenidos/investigacion/institutos/geo/grupohistoriadelageografia/tesis%20_mod_.pdf>. Minvielle, S. y Zusman, Perla. (1995). Sociedades Geográficas y delimitación del territorio en la

construcción del Estado- Nación argentino. En V Encuentro de Geógrafos de América Latina, La Habana. Disponible en: http://www.ijsf.esc.edu.ar/Archivos/pTercero/dv/Campa%C3%83%C2%B1a_del_desierto.pdf Neiburg, F. (1998). Los intelectuales y la invención del peronismo. Estudios de antropología social y cultural. Editorial Alianza. Buenos Aires. Neiburg, F. y Plotkin, M. (2004). Intelectuales y Expertos. Hacia una sociología histórica de la

producción del conocimiento sobre la sociedad en la Argentina. En: Neiburg, F. y Plotkin, M. (comp.). Intelectuales y Expertos. La constitución del conocimiento social en Argentina. Paidós. Buenos Aires. Plotkin, M. y Zimmermann, E. (Comp.) (2012). Los saberes del Estado. Edhasa. Buenos Aires. Podgorny, I. (2011). Fronteras de papel: archivos, colecciones y la cuestión de límites en las

naciones americanas. En: Historia Critica N.° 44. Bogotá. mayo-agosto. Quintero, S. (1995). Límites en el territorio, regional en el papel. En: Realidad Económica. 1 Abril -15 Mayo, 1995. Nº 131. Instituto Argentino del Desarrollo Económico (IADE). Buenos Aires. P. 67 a 88. Quintero, S. (1999). El país que nos contaron. La visión de la Argentina en los manuales de

geografía (1950-1997). En Entrepasados. N°16. Buenos Aires. Págs. 135-154 Quintero, S. (2002). Geografías Regionales en la Argentina. Imagen y valorización del territorio

durante la primera mitad del siglo XX. En: Scripta Nova. Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales. Volumen VI. Número 127. Universidad de Barcelona.. Reboratti, Carlos (2010). La ideología carga sobre la cartografía. En: Diario Clarín, Buenos Aires. 30 nov 2010. Disponible en: http://www.clarin.com/opinion/ideologia-carga-cartografia_0_381561958.html Romero, Luis Alberto. (2004). La Argentina en la escuela. La idea de nación en los textos escolares. Siglo XXI editores. Buenos Aires, Sarlo, Beatriz. (1985). Intelectuales: escisión o mimesis? En: Punto de Vista. Nº 25. Buenos Aires. Diciembre.

Page 17: NOTAS DE INVESTIGACIÓN: Geografía, política y Estado

NOTAS DE INVESTIGACIÓN

161

Sarlo, Beatriz. (2007). La batalla de las ideas (1943-1973). Emecé. Buenos Aires. Sigal, S. (2002). Intelectuales y peronismo. En: Torre, Juan Carlos (director de tomo 8), Nueva Historia Argentina: Los años Peronistas (1943-1955). Sudamericana. Buenos Aires. Souto, P. (1998). Geografía y Universidad. Institucionalización académica y legitimación

científica del discurso territorial en la Universidad de Buenos Aires. En: Cuadernos de Territorio. N°8. Instituto de Geografía, Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de Buenos Aires. Terán, O. (1993). Nuestros años sesenta. El cielo por asalto. Buenos Aires. Terán, O. (2010). Historia de las ideas en la Argentina. Diez lecciones iniciales, 1810-1980. Siglo XXI. Buenos Aires. Vessuri, H. (1993). Perspectivas latinoamericanas en el estudio social de la ciencia. En: Oteiza Enrique y Vessuri Hebe. Estudios sociales de la ciencia y la tecnología en América Latina. Centro Editor de América Latina. Buenos Aires. Zarowsky, M. (2012). Del laboratorio chileno a la Comunicación-Mundo. Ciencia, cultura y política en el itinerario intelectual de Armand Mattelart. Tesis doctoral en Ciencias Sociales. Facultad de Ciencias Sociales. Universidad de Buenos Aires. (INÉDITO). Zusman, Perla. (1997). Una geografía para ser enseñada. La Sociedad Argentina de Estudios

Geográficos (1922 – 1940). En: Doc. Anal Geografía. Buenos Aires. Zusman, Perla. (2013). Panamericanismo y políticas de representación visual. Estados Unidos y

Argentina en la exposición universal de Búfalo (1901). En: Lois, Carla y V. Hollman (coords.) Geografía y cultura visual. Los usos de las imágenes en las reflexiones sobre el espacio. Prohistoria ediciones. Rosario.