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La Espada de Joram IV - El Legado de La Espada Arcana

Jul 09, 2015

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LA ESPADA DE JORAMVolumen IV

EL LEGADO DE LA ESPADA ARCANAMargaret Weis y Tracy HickmanTraduccin: Gemma Gallart

TIMUN MAS

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Diseo de cubierta: Vctor Viano Ttulo original: Legacy of the Dark Sword Traduccin: Gemma Gallart 1997 by Margaret Weis and Tracy Hickman Published by arrangement with Bantam Books, a division of Random House, Inc. Grupo Editorial Ceac, S.A., 1999 Para la presente versin y edicin en lengua castellana Timun Mas es marca registrada por Grupo Editorial Ceac, S.A. ISBN: 84-480-3036-2 (Obra completa) ISBN: 84-480-3154-7 (Volumen 4) Depsito legal: B. 40.192-1999 Hurope, S.L. Impreso en Espaa - Printed in Spain Grupo Editorial Ceac, S.A. Per, 164 - 08020 Barcelona Internet: http://www.ceacedit.com 3

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Finalmente, un nio puede nacer poseyendo el ms excepcional de los Misterios, el Misterio de la Vida. El taumaturgo, o catalista, es el distribuidor de magia, aunque l no la posee en gran medida. Es el catalista quien, como indica su nombre, toma la Vida de la tierra y el aire, del fuego y el agua, y una vez su cuerpo la ha absorbido, puede incrementarla y transferirla a aquellos magos que pueden utilizarla. La Forja

Saryon, que tendra ahora unos sesenta o setenta aos segn el cmputo del tiempo utilizado en la Tierra, viva discretamente en una pequea casa en Oxford, Inglaterra. No estaba muy seguro de la fecha de su nacimiento en Thimhallan, y por lo tanto yo, que soy quien escribe esta historia por l, no puedo precisar su edad. Saryon jams consigui adaptar su mentalidad sobre el tiempo de Thimhallan al concepto de tiempo terrestre. La historia slo tiene sentido para los que son producto de ella y el tiempo no es ms que un medio de medir la historia, tanto si sta se remonta a un momento inmediatamente anterior como si lo hace a un pasado de billones de momentos. Para Saryon, como para muchos de los que llegaron a la Tierra desde el mundo de Thimhallan, ahora desprovisto de magia, el tiempo empez en otro reino... un reino que era como una hermosa, fabulosa y frgil burbuja; y el tiempo finaliz cuando aquella burbuja estall, cuando Joram la revent con su Espada Arcana. Saryon tampoco tena necesidad de medir el tiempo. El catalista (aunque ya no lo necesitaban como tal en el mundo, era as como siempre se denominaba a s mismo) no tena citas, no usaba calendarios, apenas vea las noticias de la tarde, no quedaba para comer con nadie. Yo era su amanuense, como l gustaba llamarme, si bien yo prefera la expresin menos formal de secretario. Fui enviado a Saryon por orden del prncipe Garald. Yo haba servido en la casa del prncipe y se supona que mi tarea sera, tambin, la de actuar como sirviente de Saryon, pero l no lo permiti. Las nicas pequeas tareas que consegua realizar eran las que poda llevar a cabo a hurtadillas antes de que l pudiera darse cuenta o las que le impeda realizar a l casi por la fuerza. Yo tambin habra sido un catalista, de no haber sido desterrado mi pueblo de Thimhallan. Apenas posea un poco de magia cuando abandon aquel mundo de nio, y ahora, tras vivir veinte aos en el mundo de los mundanos no tengo ninguna; pero lo que s poseo es un don para la escritura y sta fue una de las razones por las que mi prncipe me envi a Saryon. El prncipe Garald estaba convencido de la importancia de que se contara la historia de la Espada Arcana. En especial, esperaba que al leer estos relatos, los terrcolas llegaran a comprender al pueblo exiliado de Thimhallan. Escrib tres libros, que recibieron una magnfica acogida por parte de los terrcolas, y no tan buena por parte de mis compatriotas. A quin le gusta contemplarse a s mismo y ver que su vida fue un cruel desperdicio y que estuvo llena de excesos, codicia, egosmo y rapacidad? Puse un espejo ante las gentes de Thimhallan, y ellas se miraron en l y no les gust el rostro desagradable que vieron reflejado; pero en lugar de

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culparse a s mismas, culparon al espejo. Mi seor y yo recibamos pocas visitas. l haba decidido reanudar sus estudios de matemticas, uno de los motivos por los que se haba trasladado de los campamentos de adaptacin a Oxford, para as poder estar cerca de las bibliotecas relacionadas con aquella antigua y venerable universidad. No asista a las clases, pero haba contratado a una tutora, para que le diera clases; aunque cuando qued claro que el profesor no tena nada ms que ensear al alumno y que ms bien era el profesor quien aprenda del alumno, la tutora empez a espaciar sus visitas, si bien se acercaba de vez en cuando a tomar el t. Fue sta una poca tranquila y dichosa en la tumultuosa vida de Saryon, pues aunque l no lo diga veo cmo su rostro se ilumina cuando habla de ella y percibo una tristeza en su voz, como si lamentara de que una existencia tan pacfica no hubiera durado hasta que la edad madura se desvaneciera, como unos cmodos pantalones vaqueros, en la vejez, y de all pasar al tranquilo sueo eterno. Aquello no iba a ser posible, claro, y eso me lleva a la tarde que en mi opinin, al volver ahora la vista atrs, se convirti en la primera perla en caer del collar roto. Perlas que eran das de tiempo terrestre y que empezaran a caer cada vez ms veloces a partir de aquella noche hasta que ya no quedaran ms, slo el hilo vaco y el cierre que las haba mantenido unidas. Y ambas cosas seran arrojadas lejos, como algo intil... Saryon y yo no hacamos nada especial en casa aquella noche, y habamos puesto la tetera en el fuego, una accin que siempre le recordaba segn me explicaba en aquel momento otra ocasin en que haba cogido una tetera y sta no haba sido en realidad una tetera, sino Simkin. Acabbamos de escuchar las noticias de la radio. Como ya he dicho, Saryon no haba mostrado hasta ahora un inters especial por las noticias de la Tierra, porque, en su opinin, tenan muy poco que ver con l. Pero esta noticia, por desgracia, pareca tener ms que ver con l de lo que ni l ni nadie deseaba, y por ese motivo prest atencin. La guerra con los hch'nyv no iba bien. Los misteriosos extraterrestres, que haban aparecido tan de repente, con tan devastadoras intenciones, haban conquistado otra ms de nuestras colonias; y los refugiados que llegaban a la Tierra contaban relatos atroces sobre la destruccin de su colonia, informaban de innumerables bajas y afirmaban que los hch'nyv no estaban dispuestos a negociar. De hecho, haban asesinado a los que haban sido enviados a ofrecer la rendicin de la colonia. El objetivo de los invasores pareca ser la aniquilacin y erradicacin de todos los humanos de la galaxia. sta fue una noticia pesimista, y la estbamos comentando cuando vi que Saryon daba un salto, como sobresaltado por un ruido repentino, aunque yo no haba odo nada. Debo ir a la puerta me dijo. Alguien ha llamado.Saryon, que lea el manuscrito, me detuvo en este punto para decirme, con evidente disgusto, que debera hacer un alto y explicar con ms detalle la historia de Joram, Simkin y la Espada Arcana o nadie comprendera lo que iba a suceder. Yo le contest que si nos remontbamos al pasado y arrastrbamos a nuestros lectores por ese viejo sendero con nosotros (un sendero que muchos ya haban recorrido por s mismos!), perderamos a algunos por el camino; le asegur tambin que el pasado se ira revelando a medida que avanzramos. Le insinu con amabilidad que era un periodista avezado, con cierta experiencia en este campo, al tiempo que le record tambin que se haba mostrado muy satisfecho con el trabajo que haba realizado en los primeros tres libros, y le rogu me permitiera retomar mi relato.

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Puesto que era un hombre muy humilde, que se senta abrumado por el hecho de que sus memorias se consideraran tan importantes que el prncipe Garald me hubiera contratado para darlas a conocer, reconoci sin dilacin mi talento y me permiti retomar la narracin.

Qu curioso prosigui Saryon. Me gustara saber quin puede ser a estas horas de la noche. Yo me preguntaba por qu no haban llamado al timbre de la puerta, como lo hara cualquier visitante normal, y se lo indiqu... Lo han hecho respondi l con suavidad. En mi mente, aunque no en mis odos. No lo oyes? Yo no poda, pero eso no era ninguna sorpresa. Al haber vivido casi toda su vida en Thimhallan, estaba mucho ms adaptado a los misterios de su magia que yo, que no tena ms que cinco aos cuando Saryon me rescat, un hurfano, del abandonado Manantial. Saryon acababa de encender el fuego bajo la tetera, para calentar agua y preparar una tisana nocturna, que a ambos nos gustaba y que haba insistido en hacer para m. Apart la atencin de la tetera para mirar a la puerta y, como muchos de nosotros, en lugar de ir a abrir inmediatamente, o al menos mirar por la ventana para averiguar quin esperaba, permaneci en la cocina con su camisa de dormir y sus zapatillas, y volvi a preguntarse en voz alta: Quin querr verme a estas horas de la noche? Las alas de la esperanza hicieron palpitar su corazn, y su rostro se ruboriz con ansiedad. Yo, que llevaba tanto tiempo a su servicio, saba lo que estaba pensando. Mucho tiempo atrs (haca veinte aos, para ser exactos, aunque dudo de que l tuviera conciencia del paso de tanto tiempo), Saryon haba dicho adis a dos personas que amaba, y no haba vuelto a saber nada de ellas. No tena motivos para pensar que volvera a tener noticias suyas algn da, excepto la promesa de Joram de que enviara a su hijo junto a l cuando fuera mayor. Ahora, cada vez que sonaba el timbre de la puerta o el llamador, el catalista imaginaba al hijo de Joram de pie en su puerta, y lo vea con los largos y rizados cabellos de su padre, pero desprovisto, con un poco de suerte, del rojo y negro fuego interior de su progenitor. Volvi a sentirse la llamada en la puerta principal, pero ahora con tal intensidad e impaciencia que hasta yo lo percib... provocando en m una sensacin sobrecogedora. Si realmente hubiera sonado el timbre, habra imaginado a la persona que esperaba apoyada literalmente sobre l para conseguir tan imperiosa llamada. En la cocina haba luces que podan verse desde la calle, y quienquiera estuviera all fuera, proyectando mentalmente sus rdenes, saba que Saryon y yo estbamos en casa. Ya va grit Saryon, arrancado bruscamente de su ensueo por la segunda orden; afirmacin que no tena ninguna posibilidad de ser escuchada a travs de la gruesa puerta que conduca fuera de la cocina. Tras retirarse a su dormitorio, cogi su bata de franela y se la puso encima de la camisa de dormir yo estaba an vestido, pues jams haba conseguido sentir aficin por las camisas de dormir y volvi a cruzar con pasos rpidos la cocina, donde yo me un a l. Atravesamos la sala de estar y pasamos al pequeo recibidor. Encendi la luz de la calle, pero no funcionaba. Debe de haberse fundido la bombilla mascull irritado. Enciende la luz del vestbulo. Asest un capirotazo al interruptor, pero tampoco se encendi. Era extrao que las

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dos bombillas se hubiesen fundido al mismo tiempo. Esto no me gusta nada, seor dije por seas, mientras l empezaba a girar el pomo para abrir la puerta. Me adelant para detenerlo, pero como haba quedado algo aturdido por el repentino discurrir de magia en mi interior reaccion con lentitud. Muchas veces haba intentado convencer a mi seor de que, en este mundo peligroso, poda haber alguien que quisiera hacerle dao, que podan forzar la entrada de su casa, robarle y golpearlo, tal vez incluso asesinarlo. Thimhallan podra haber tenido sus defectos, pero tan srdidos crmenes eran desconocidos para sus habitantes, que teman a centauros y gigantes, dragones y hadas y revueltas de campesinos, pero no a matones y gamberros y asesinos en serie. Sera mejor mirar por la mirilla advert. Tonteras replic Saryon. Debe ser el hijo de Joram. Pero cmo podra reconocerlo por la mirilla en la oscuridad? Imaginndose a un beb en una cesta ante el umbral (como ya he dicho, tena tan slo una muy vaga idea del tiempo), Saryon abri la puerta de par en par. No encontramos ninguna criatura; pero s vimos una sombra ms oscura que la noche de pie ante la puerta, que ocultaban las luces de nuestros vecinos y tambin la luz de las estrellas. La sombra adquiri la forma de una persona vestida de negro, con una capucha negra que le cubra la cabeza. Todo lo que distingu de ella a la dbil luz que se filtraba desde la cocina, en el fondo a nuestras espaldas, fueron dos manos blancas, cruzadas educadamente frente a las negras ropas, y dos ojos, que relucan. Saryon retrocedi, y se llev la mano al corazn, que haba dejado de palpitar, y a punto estaba de detenerse por completo. Recuerdos atemorizadores saltaron de la oscuridad trados hasta nosotros por la figura vestida de negro y se abalanzaron sobre el catalista. Duuk-tsarith! exclam con los labios temblorosos. Duuk-tsarith!, los temidos Ejecutores del mundo de Thimhallan. Al llegar por primera vez bajo coaccin a este nuevo mundo, donde la magia estaba diluida, los Duuk-tsarith casi haban perdido todos sus poderes mgicos, aunque habamos odo rumores de que durante los ltimos veinte aos haban encontrado el modo de recuperar aquello que haban perdido. Tanto si era cierto como si no, los Duuk-tsarith no haban perdido ni un pice de su capacidad de aterrorizar. Saryon retrocedi hacia el interior del vestbulo. Tropez conmigo y, por lo que recuerdo vagamente, extendi el brazo como si quisiera protegerme. A m! Cuando era yo quien se supona que deba protegerlo! Me apret contra la pared del pequeo recibidor, dejando la puerta bien abierta, sin que se le ocurriera cerrarla en las narices del visitante, sin pensar siquiera en negar el acceso a la temida figura. A estas gentes no se les poda negar la entrada; yo lo saba tan bien como Saryon, y si bien hice un intento de colocar mi cuerpo frente al del maduro catalista, no tena la menor intencin de ofrecer batalla. El Duuk-tsarith se desliz al otro lado del umbral, y con un breve gesto de la mano, hizo que la puerta se cerrara en silencio a su espalda; a continuacin ech hacia atrs la capucha, mostr el rostro y contempl con fijeza a Saryon durante varios segundos, como si esperara una respuesta. Pero el catalista estaba demasiado nervioso, demasiado trastornado para hacer otra cosa que permanecer de pie sobre la alfombra trenzada y estremecerse violentamente. La mirada del Ejecutor se desvi hacia m, penetr en mi espritu, se adue y aferr a mi corazn, de modo que tem que si desobedeca, mi corazn dejara de

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palpitar. Primero, os advierto que debis permanecer en silencio dijo el Duuktsarith. Es por vuestra propia seguridad. Comprendis? Las palabras no fueron pronunciadas en voz alta. Fueron letras llameantes, dibujadas en la parte posterior de mis ojos. Saryon asinti. Comprenda tan poco lo que pasaba como yo, pero ninguno de los dos estaba dispuesto a discutir. Bien prosigui el Ejecutor. Ahora voy a realizar un conjuro mgico. No os alarmis. No os har ningn dao. El Duuk-tsarith pronunci unas frases inaudibles, que me llegaron slo en forma de vagos susurros. Atemorizados, no demasiado tranquilizados por la promesa de nuestro visitante, miramos a nuestro alrededor, esperando que sucediera Almin sabe qu. Pero nada sucedi, al menos que yo pudiera ver. El Duuk-tsarith, el dedo sobre los labios, de nuevo para imponer silencio, nos precedi hasta la sala de estar. Lo seguimos con pasos lentos, pegados el uno al otro. Una vez en la sala, el Ejecutor extendi un dedo largo y blanco. En la pared colgaba un cuadro, un cuadro adquirido junto con la vivienda que mostraba una escena pastoril de vacas en un campo. De detrs de aquel cuadro brillaba ahora una fantasmal luz verde. El hombre volvi a sealar, esta vez al telfono, y la misma luz verde rode al aparato. El siniestro visitante asinti para s, como si hubiera esperado encontrar este fenmeno, fuera el que fuese, aunque no se molest en darnos explicaciones. Una vez ms, y esta vez con gran nfasis, nos exigi silencio. Y entonces el Ejecutor hizo algo muy extrao: gir a la izquierda y se adentr en la oscura sala de estar con la tranquilidad de aquel a quien han invitado a quitarse abrigo y sombrero y quedarse a tomar el t. Avanz con silenciosa elegancia por entre el mobiliario hasta llegar a la ventana y, una vez all, retir la cortina unos centmetros, y mir al exterior. Me vi avasallado por una serie de impresiones efmeras mientras mi cerebro intentaba frenticamente encontrar una explicacin al extrao suceso. En un principio, se me ocurri que el Duuk-tsarith haca seas a sus refuerzos, aunque la lgica no tard en indicarme que la detencin de un catalista maduro y su amanuense no requerira precisamente la presencia de un equipo de las fuerzas especiales. Esa primera impresin fue reemplazada entonces por otra. El Duuk-tsarith miraba al exterior para comprobar si lo haban seguido. Sin saber qu otra cosa hacer, ms curiosos que asustados, Saryon y yo permanecimos junto al hombre en la sala de estar. Por la fuerza de la costumbre, busqu el interruptor de la luz en la oscuridad. No te molestes. No funcionar. La voz del Duuk-tsarith en el interior de mi cabeza era enrgica y me produjo una leve conmocin que me record la primera vez que haba entrado en contacto con la electricidad en este extrao mundo. No os movis orden la voz mental. Permanecimos de pie en la oscura habitacin. Poda percibir el temblor de Saryon bajo su camisa de dormir, pues haba bajado la calefaccin de la vivienda y su delgada vestimenta era insuficiente. Me preguntaba si se me permitira llevar un jersey para mi seor, cuando el hombre nos volvi a hablar en silencio. Y aunque las palabras no iban dirigidas a m, las comprend.

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No me reconocis, verdad, Saryon? Puesto que haba tenido muchos enfrentamientos con los Duuk-tsarith todos ellos muy desagradables, Saryon me cont ms tarde que tema que ste fuera uno de los Ejecutores que lo haban capturado en la biblioteca prohibida de El Manantial, o tal vez incluso uno que hubiera llevado a cabo la Transformacin en Piedra, aquel castigo atrozmente doloroso infligido a los catalistas que se rebelaban contra la autoridad de la Iglesia. Qu motivos poda tener una de aquellas personas para visitarlo y conversar en plena noche era algo que a Saryon se le escapaba, y por eso no pudo hacer otra cosa que mirar con los ojos desorbitados y tartamudear y farfullar algo que vena a decir que, si la persona en cuestin nos permita encender las luces y verle el rostro, tal vez pudiera reconocerlo. Todo quedar aclarado dentro de poco respondi el Ejecutor, y me dio la impresin de que haba un dejo de tristeza en sus palabras, como si el hombre (desde luego era un hombre, de eso al menos estaba seguro) se sintiera desilusionado porque el catalista no lo hubiera reconocido. Ahora seguid mis instrucciones. Regresad a la cocina y preparad el t, como tenis por costumbre. Llevad la taza al dormitorio, como hacis normalmente, y os acostis para leer a este jovencito, como tambin acostumbris hacer. No os desviis de vuestra rutina nocturna ni por un momento, ninguno de los dos. Os pueden ver desde la ventana del dormitorio. No creo que me hayan seguido, pero no puedo asegurarlo. Esta ltima frase no contribuy a mitigar nuestro temor, si bien cumplimos sus indicaciones. Como catalista, Saryon estaba acostumbrado a obedecer, igual que yo, que haba sido educado como criado en la corte; adems, en este caso, no tena ningn sentido que mi seor permaneciera levantado en camisa de dormir, discutiendo. Los dos nos fuimos a la cocina. El Duuk-tsarith permaneci en la oscura sala, pero yo senta sus ojos clavados en m, lo cual me produca una gran turbacin. Hasta ahora, ni Saryon ni yo nos habamos dado cuenta de que habamos desarrollado hbitos nocturnos, y en consecuencia, cuando se nos llam la atencin sobre ello, y nos vimos obligados a pensar en lo que hacamos cada noche, no pudimos recordar nada. No pensis dijo nuestro visitante. Dejad que el cuerpo tome la iniciativa. Cuando os hayis acomodado en vuestro lecho, Padre, entonces hablaremos. No era ste el modo en que habramos querido pasar la noche, pero no tenamos mucho donde elegir. Saryon sigui el consejo del Ejecutor e intent no pensar en lo que haca. Apag el fuego de la tetera, que haca rato silbaba con fuerza, aunque nosotros habamos estado demasiado turbados para darnos cuenta, y verti el agua y removi el t. Yo prepar un plato de galletas. Finalmente, nos encaminamos algo tambaleantes con el t y las galletas hacia su habitacin. El Duuk-tsarith, siempre en las sombras, se desliz en silencio detrs de nosotros. Saryon, recordando los deberes de un anfitrin, se detuvo, se dio la vuelta, y alz la taza de t, inquiriendo con un gesto al visitante si deseaba compartir nuestra pitanza. No os detengis! La voz son apremiante en mi cerebro. Luego aadi en tono ms amable: No, gracias. Saryon se dirigi a su pequeo dormitorio, y puso el t y las galletas sobre la mesilla de noche. Yo acerqu la silla; cog el libro y localic el punto donde habamos dejado de leer la noche anterior. El catalista se meti en la cama y hasta que no estuvo bien arropado no se dio cuenta de que no se haba lavado los dientes. Me mir, hizo el gesto de cepillarse los dientes, y yo me encog de hombros, incapaz de ayudarlo. Inquieto, mi seor iba a decrselo al Ejecutor, pero cambi de idea, y me dirigi

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otra rpida mirada al tiempo que se instalaba cmodamente. Abr el libro, y tom un sorbo de t. Por lo general mordisqueaba una galleta, pero en ese momento, debido a la sequedad de mi boca, no podra haber tragado ninguna y tem atragantarme. El Duuk-tsarith, que nos observaba desde las sombras del pasillo, pareci sentirse satisfecho. Desapareci unos instantes, regres con una silla de la cocina, y se sent en el pasillo. Las palabras susurradas volvieron a sonar, y tanto Saryon como yo miramos expectantes a nuestro alrededor, preguntndonos cul de los cuadros de la pared iba a volverse verde. Ninguno lo hizo. Creo que acostumbris escuchar msica, no es as? inquiri la voz silenciosa. Desde luego! Saryon lo haba olvidado. Puso en marcha el reproductor de discos compactos, que para m era uno de los artefactos ms milagrosos y maravillosos de este mundo tecnolgico. Una msica bellsima recuerdo que era de Mozart inund la habitacin. Saryon empez a leer en voz alta el libro Adelante, Jeeves, de P. G. Wodehouse, uno de nuestros autores favoritos, y nos habramos sentido muy felices de no haber sido por la siniestra figura aposentada, como el cuervo de Poe, en el pasillo. Ahora ya podemos hablar dijo el Duuk-tsarith, y en esta ocasin pronunci las palabras en voz alta, retirando la capucha del rostro. Pero no levantis la voz. He desactivado los dispositivos de los D'karn-kair, pero pueden existir otros de los que no s nada. Ahora que podamos hablar, todas las preguntas que se haban agolpado en mi mente se esfumaron; aunque no las hubiera hecho yo personalmente, sino que habra dejado que mi seor las hiciera en mi lugar. Me di cuenta de que Saryon se encontraba en una situacin similar. Se limitaba a mascar su galleta, sorber el t y mirar de hito en hito. Ahora que el rostro del visitante quedaba bajo una luz directa, a Saryon le pareca encontrar algo vagamente familiar en aquel hombre. Ms adelante, mi seor me contara que no tuvo la sensacin de temor abrumador que se acostumbra sentir en presencia de los Ejecutores; ms bien sinti un estremecimiento placentero ante la visin del hombre y, si hubiera podido recordar quin era, saba que se habra alegrado de verlo. Lo siento, seor farfull el catalista. S que os conozco, pero entre la edad y una vista cada vez peor... El hombre sonri. Soy Mosiah dijo.

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Uno a uno, a medida que iban siendo rechazados con frialdad por aquel extrao nio de oscuros cabellos, los otros chicos fueron dejando a Joram totalmente solo. Pero hubo uno de ellos que persisti en sus intentos de ser amable. Era Mosiah. La Forja

Estoy seguro de que Saryon habra lanzado un grito de asombro y placer, pero record a tiempo la advertencia de no levantar la voz. Hizo ademn de incorporarse de la cama para envolver a su viejo amigo en un carioso abrazo, pero el Duuk-tsarith hizo un gesto negativo e indic a Saryon con la mano que permaneciera donde estaba. Aunque las persianas del dormitorio estaban echadas, la luz era visible desde el exterior y tambin la silueta del catalista. Mosiah... no puedo... Lo siento tanto, mi querido muchacho... Veinte aos... Me hago viejo, sabes?, y mi memoria... por no mencionar mi vista... Fue todo lo que pudo balbucear Saryon. No os disculpis, Padre respondi Mosiah, regresando a la antigua forma de tratamiento, aunque resultaba difcilmente aplicable ahora. He cambiado mucho en todos estos aos. No es extrao que no me hayis reconocido. Desde luego que has cambiado manifest l, solemne, dirigiendo una mirada pesarosa a las negras ropas de Ejecutor que llevaba Mosiah. Pensaba que habais podido or que me haba convertido en uno de los Duuktsarith. El prncipe Garald lo saba. Mosiah pareca sorprendido. El prncipe y yo apenas hablamos se excus el catalista. Consider que era lo mejor para mi propia seguridad, o al menos eso me dijo. Permanecer en contacto conmigo le habra perjudicado polticamente. Supe comprenderlo. Fue uno de los principales motivos por los que abandon el campamento de adaptacin. Y ahora fue Mosiah quien contempl entristecido a Saryon, y el catalista quien se sinti atenazado por la confusin y la culpa. Con... consider que era lo mejor sigui Saryon, enrojeciendo. Hubo algunos que me miraban... Si no me culpaban, al menos les traa recuerdos... Su voz se apag. Algunos dijeron que los abandonasteis a cambio de favores indic Mosiah. No pude contenerme ms, y realic un rpido y violento gesto con la mano, para negar tan crueles palabras, porque saba que heran a mi seor. Mosiah me mir perplejo, no tanto sorprendido de que no hablara pues l, como un Ejecutor, deba saber todo lo que se poda saber sobre mi persona, incluido el hecho de que yo era mudo como de que saliera con tanta presteza en defensa de Saryon. ste es Reuven dijo Saryon, presentndome. Es vuestro amanuense respondi nuestro visitante haciendo un gesto de asentimiento. Como ya he dicho, deba saberlo todo sobre m. As es como l quiere que le llame contest Saryon, dirigindome una mirada acompaada de una clida sonrisa. Aunque siempre me ha parecido que hijo sera una palabra ms apropiada.

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Sent que la piel me arda de satisfaccin, pero me limit a mover la cabeza. Almin sabe que yo lo quera como a un padre, pero jams me tomara tal libertad. Es mudo continu Saryon, explicando mi dolencia sin ninguna turbacin. Tampoco yo me sent avergonzado por ello. Cuando se ha padecido un problema fsico toda una vida, ste deja de constituir una anormalidad. Como yo haba previsto, Mosiah ya lo saba, como puede deducirse de sus siguientes palabras: Reuven era un chiquillo cuando tuvo lugar la Desintegracin, nombre que utiliza ahora la gente de Thimhallan para definir la destruccin de su modo de vida. Qued hurfano, y lo que le sucedi fue tan traumtico para l que se qued sin habla. Vos lo encontrasteis muy enfermo y solo en el abandonado Manantial. Se cri en la casa del prncipe Garald, recibi su educacin en el campamento de adaptacin, y os fue enviado por el prncipe para que registrara la historia de la Espada Arcana. La he ledo aadi Mosiah, dirigindome una benvola sonrisa. En general, es bastante exacta. Estoy acostumbrado a recibir reconocimientos de ndole muy variada con respecto a mi trabajo y, por lo tanto, no respond. No es muy digno defender los propios esfuerzos creativos. Y tambin tuve en cuenta que Mosiah haba sido uno de los participantes ms destacados. En cuanto a mi abandono del campamento de adaptacin dijo Saryon, reanudando la conversacin, hice lo que en mi opinin era lo mejor para todo el mundo. La mano que sostena la taza de t empez a temblar. Me levant, me acerqu a l, y cog su taza, depositndola sobre la mesilla de noche. Esta casa es muy bonita dijo Mosiah, echando una ojeada, con cierta frialdad. Vuestro trabajo en el campo de las matemticas y el trabajo literario de Reuven os han concedido una vida cmoda. Nuestra gente de los campamentos de adaptacin no vive tan bien... Podran hacerlo si quisieran repuso el catalista, recuperando parte de su antiguo espritu combativo. Conocindole como le conozco, y puesto que saba su historia, imagin que ese carcter enrgico lo haba empujado a buscar los libros prohibidos en la biblioteca de El Manantial. El mismo carcter que haba ayudado a Joram a forjar la Espada Arcana, y que se haba enfrentado a la Transformacin con tanta valenta y mantenido con vida su espritu, a pesar de que su carne haba sido transformada en piedra. Ninguna alambrada de espinos rodea esos campamentos sigui Saryon, hablando con creciente pasin. Los guardas de las puertas fueron puestos all para mantener alejados a los curiosos, no para impedir que nuestra gente saliera. Esos guardas debieran haber desaparecido hace tiempo, pero nuestra gente pidi que se quedaran. Todas las personas del campamento deberan haberse marchado para integrarse en este nuevo mundo y buscar en l su puesto. Pero lo hacen? No! Se aferran al sueo imposible de que regresarn a Thimhallan, de que regresarn all para encontrar... qu? Una tierra que est muerta y arrasada. Thimhallan no ha cambiado desde que marchamos, no importa lo mucho que lo deseemos. La magia ha desaparecido! dijo Saryon, y su voz era dulce, quejumbrosa y electrizante. Ha desaparecido y debemos aceptarlo y seguir adelante. No gustamos a la gente de la Tierra dijo Mosiah en voz baja. Yo les gusto! replic l tajante. Claro que no les gustis. Os negis a mezclaros con los mundanos, como los llamis, a pesar de que muchos poseen tanta magia en sus cuerpos como vosotros en los vuestros. Aun as, rehus su presencia, as que no es extrao que os miren con desconfianza y recelo. Este mismo orgullo y arrogancia es lo que acab con nuestro mundo y nos llev a esos campamentos de

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adaptacin, y es nuestro orgullo y arrogancia lo que nos mantiene all! Mosiah habra replicado, creo, pero no poda hacerlo sin levantar la voz para interrumpir a mi seor, quien, conversando ahora sobre su tema favorito, se encontraba como pez en el agua, una curiosa expresin que usan los nativos de este mundo. Lo cierto era que Mosiah pareca impresionado por el discurso. Al principio no contest, limitndose a permanecer sentado, pensativo, durante unos instantes. Lo que decs es cierto, Padre admiti. O, mejor dicho, era cierto al principio. Deberamos haber dejado los campamentos, salido al mundo. Pero no fue orgullo lo que nos mantuvo tras esas barricadas. Fue el miedo. Es un mundo tan extrao y aterrador! Es cierto que los terrcolas trajeron a sus socilogos y psiclogos, a sus consejeros y profesores para intentar ayudarnos a encajar. Pero me temo que hicieron ms dao que bien. Cuanto ms se empeaban en mostrarnos las maravillas de este mundo, mayor horror causaban en nuestra gente. Orgullo, s, tambin hubo parte de eso prosigui. Y no inmerecido. Nuestro mundo era hermoso. Haba cosas buenas en l. Mosiah se inclin hacia adelante, con los codos apoyados en las rodillas y la mirada clavada en Saryon. Los terrcolas no podan creerlo, Padre. Incluso los soldados que haban estado all tenan dificultades para creer lo que haban visto con sus propios ojos! A su regreso se los ridiculiz, y de este modo empezaron a dudar de sus propios sentidos, diciendo que los habamos drogado, que les habamos hecho ver cosas que no existan. Los "logos" eran amables e intentaron comprender prosigui Mosiah, encogindose de hombros, pero superaba su capacidad. Era una existencia tan diferente de la suya! Cuando vieron a una joven de veinte aos, en apariencia sana y normal, que se pasaba todo el da en la cama, eran incapaces de comprender lo que le suceda. Y cuando se les dijo que permaneca en cama porque estaba acostumbrada a flotar en alas de la magia, y que no haba andado un solo paso en toda su vida y no tena ni idea de cmo se caminaba, ni deseo de hacerlo, ahora que su magia haba desaparecido, no podan creerlo. S, claro, ya s que aparentemente lo aceptaron. Todos sus exmenes mdicos confirmaron que la muchacha no haba caminado jams. Pero en su interior, en lo ms profundo de su ser, no lo creyeron. Era como pedirles que creyeran en las hadas de las que hablabas en tu libro, Reuven. Habis contado a vuestros vecinos vuestra visita a las hadas, Padre? Habis contado a la mujer que vive al lado, que es la secretaria de un agente inmobiliario, que estuvo a punto de seduciros la reina de las hadas? El rostro de Saryon se haba ruborizado intensamente. El catalista clav la mirada en las sbanas y apart distradamente unas migas de galleta antes de responder: Claro que no. No sera justo por mi parte esperar que lo comprendiera. Su mundo es tan... diferente... Tus libros la penetrante mirada del Ejecutor se desvi hacia m. La gente los lee y le gustan. Pero en realidad no creen esas historias, verdad? No creen que haya existido un mundo de esas caractersticas o que alguien como Joram viviera alguna vez. Incluso he odo decir que finges tener este problema fsico para evitar las entrevistas, puesto que temes que se descubra que eres un fraude y un impostor. Saryon me dirigi una mirada ansiosa, porque no saba si ya haba escuchado estas acusaciones. Se haba tomado muchas molestias para que no me viera involucrado y, por lo tanto, le indiqu que no me preocupaban lo ms mnimo, lo cual, en realidad, era la verdad, pues mientras mi trabajo complaciera a una persona, mi seor, no me importaba lo que pensaran los dems. As es como se ha creado una curiosa dicotoma dijo Mosiah. Ellos no nos

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creen, no nos comprenden, pero nos temen. Temen que recuperemos unos poderes que no han credo jams que poseyramos. Intentan demostrarnos y demostrarse a s mismos que tales poderes nunca existieron. Lo que temen, lo destruyen. O lo intentan. Se produjo un incmodo silencio. Saryon parpade e intent reprimir un bostezo. Es la hora de retirarnos a descansar dijo nuestro visitante, regresando de repente al momento actual. Hacedlo. Seguid vuestra rutina. Era mi costumbre desear las buenas noches a mi seor e irme a mi dormitorio, para pasar algn tiempo escribiendo antes de meterme en la cama. Sub las escaleras y encend la luz, luego volv a bajar los peldaos en la oscuridad. A Mosiah no pareci complacerle mi regreso, pero creo que saba que nada excepto la muerte me apartara del lado de mi amo. La habitacin de Saryon estaba a oscuras. Nos sentamos en la oscuridad, que no era, despus de todo, muy intensa, debido a una farola situada justo frente a la ventana. Mosiah acerc su silla un poco ms a la cama de mi seor, mientras el reproductor de discos compactos segua funcionando, porque Saryon tena por costumbre quedarse dormido escuchando msica. En aquel momento, haca mucho tiempo que haba pasado su hora de retirarse a dormir, pero se negaba con tozudez a admitir que estaba cansado; la curiosidad lo mantena despierto y combatiendo la necesidad que tena su cuerpo de descansar. Lo s porque yo senta lo mismo. Perdonadme, Padre dijo por fin Mosiah, no era mi intencin verme arrastrado por ese viejo sendero, que, en realidad, hace tiempo que ha quedado cubierto de maleza y ahora no lleva a ninguna parte. Han pasado veinte aos. Aquella muchacha de veinte es ahora una matrona de cuarenta, que aprendi a andar, aprendi a hacer por s misma lo que antes haban hecho por ella mediante la magia, e incluso puede que haya llegado a creer algo de lo que los mundanos le cuentan. Thimhallan no es otra cosa que un agradable recuerdo para ella, un mundo ms real en sus sueos que en su vida vigil. Y si en un principio eligi aferrarse a la esperanza de que regresara a aquel mundo encantado de tan milagrosa belleza, quin puede culparla por ello? Un mundo de belleza, s asinti Saryon, pero tambin exista la fealdad. Fealdad que resultaba ms repugnante por el simple hecho de negarse su existencia. La fealdad se encontraba en los corazones de los hombres y las mujeres, no era as, Padre? No en el mundo en s. Cierto, muy cierto concedi l, y suspir. Y la fealdad sigue viva prosigui nuestro visitante, y se produjo un cambio en su voz, una tensin que hizo que tanto mi seor como yo intercambisemos una mirada y nos pusiramos en guardia, pues los dos presentimos que bamos a recibir un duro golpe. Hace yo muchos aos que dejasteis los campamentos arguy el Ejecutor con dureza. Saryon hizo un gesto de asentimiento. No habis estado en contacto con el prncipe Garald ni con ningn otro? Realmente no sabis nada de lo que est sucediendo con nuestra gente? Mi seor se sinti avergonzado, pero se vio obligado a hacer un gesto negativo. En ese instante, yo habra dado todo lo que poseo por poder hablar, pues me pareca que haba un matiz acusatorio en la voz de Mosiah, y habra hablado con la mayor vehemencia en defensa de mi seor. Lo cierto es que Saryon me oy removerme en desasosegada clera, y puso su mano sobre la ma, dndome unas palmaditas suaves para aconsejarme paciencia. Mosiah permaneci callado, preguntndose cmo empezar. Finalmente dijo: Sostenis que nuestra gente podra abandonar los campamentos por su

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voluntad, como hicisteis vos. Al principio, eso tal vez fuera cierto, pero ahora ya no lo es. Los guardas de los mundanos nos dejaron hace aos. Hay que reconocer, no obstante, que lucharon por protegernos, como se les haba ordenado, pero no estuvieron a la altura de las circunstancias. Despus de que muchos murieran y otros muchos desertaran, el ejrcito se march. Los guardas de los mundanos fueron reemplazados por... los nuestros. Contra quin lucharon? Quin os atac? No he odo nada! protest Saryon. Perdona que dude de ti, Mosiah, pero si hubieran sucedido unas cosas tan espantosas, habran cado sobre el campamento los periodistas de todo mundo. Lo hicieron, Padre. Los Sabios Khandicos hablaron con ellos. Los periodistas se creyeron la mentira... no pudieron evitarlo, ya que los Sabios Khandicos revisten todas sus amargas mentiras con la dulce miel de su magia. Sabios Khandicos! Quines son? Mi seor estaba perplejo, tan aturdido que era incapaz de expresarse con coherencia. Y el prncipe Garald... Cmo puede l... l jams habra permitido... El prncipe Garald, rey Garald en la actualidad, es un prisionero, retenido como rehn por el amor que siente hacia su pueblo. Un prisionero, el prn... el rey! Saryon se qued boquiabierto. De... de los mundanos? No, no de los mundanos. Y tampoco de los Ejecutores aadi l, con otra leve sonrisa, pues ya leo esa pregunta en vuestra mente. Entonces, de quin? O de qu? Se llaman a s mismos T'kon-Duuk. En el idioma de los mundanos: Tecnomantes. Otorgan Vida a lo que est Muerto. Lo que es ms horrible Mosiah baj la voz: extraen Vida de lo que est muerto. El poder de su magia proviene no de cosas vivas, como suceda en Thimhallan, sino de la muerte de los vivos. Recordis al hombre que se llamaba a s mismo Menju el Hechicero? El hombre que quera matar a Joram? S respondi Saryon en voz baja, estremecindose. Era uno de ellos. Los conozco bien aadi. Yo fui uno de ellos. Mi seor lo contempl, pasmado, incapaz de hablar. Fui entonces yo el mudo el encargado de comunicarse. Hice un gesto, sealando de Mosiah a Saryon y a m mismo, preguntando mediante el lenguaje de signos por qu haba venido Mosiah a vernos con aquella informacin ahora, en este momento, y qu tena todo aquello que ver con nosotros. Y l, o bien comprendi mis gesticulaciones, o ley la pregunta en mi mente. He venido respondi porque vienen hacia aqu. Su jefe, un Sabio Khandico conocido como Kevon Smythe, va a venir maana a hablar con vos, Padre. Los Duuktsarith me eligieron a m para advertiros, pues saban que soy el nico de esa orden en quien podis confiar. Los Duuk-tsarith murmur Saryon, perplejo. Tengo que confiar en los Duuk-tsarith y por lo tanto envan a Mosiah, que es ahora uno de ellos y que antes haba sido un Tecnomante. Vida extrada de la muerte. Por qu yo? inquiri a continuacin, levantando la mirada. Pero conoca la respuesta tan bien como yo. Joram respondi Mosiah; quieren a Joram. O tal vez debera decir: quieren la Espada Arcana. La boca de Saryon se crisp, y comprend entonces la sutileza de mi seor, casi se podra decir astucia, si se poda acusar de tal cosa a alguien tan afable y honrado.

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Aunque desconoca las noticias que Mosiah le haba transmitido, haba sabido desde el principio que era ste el motivo de su visita, y sin embargo no lo haba mencionado nunca. Se haba estado reservando, obteniendo informacin. Lo contempl admirado. Lo siento, Mosiah respondi, pero t y el prncip... el rey Garald y este tal Kevon Smythe, y al parecer muchos otros, habis perdido el tiempo. Ni yo puedo llevaros hasta Joram ni Joram puede daros la Espada Arcana. Las circunstancias estn todas detalladas en el libro de Reuven. La Espada Arcana ya no existe prosigui Saryon, haciendo un gesto de resignacin. Cuando Joram la hundi en el altar del Templo, se destruy. Joram no te la podra entregar aunque quisiera. Mosiah no pareci sorprendido ni desilusionado; ni tampoco se puso en pie para disculparse por habernos molestado por nada. Existe una Espada Arcana, Padre. No la original. sa, como vos decs, fue destruida. Joram ha forjado una nueva. Sabemos que eso es cierto, porque hubo un intento de robarla.

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Para eso se prepara a los Duuk-tsarith, para que estn al corriente de todo lo que sucede a su alrededor, controlndolo todo, y para que, al mismo tiempo, consigan mantenerse por encima y aparte de todo. La Forja

Saryon estaba furioso. Apret el puo con fuerza y la clera aflor a sus ojos. No tenais derecho! Si Joram forj una nueva espada, sin duda fue porque se senta amenazado. Estaba el prncipe Garald detrs de todo esto? Su propia ley prohbe con toda claridad... Qu les importa a ellos la ley? lo interrumpi Mosiah con impaciencia. Slo reconocen sus propias leyes. Ellos? Los Tecnomantes. Todava no lo comprendis, Padre? La mano del catalista se abri despacio, y el temor reemplaz a la rabia. Est Joram a salvo? Tena que enviarme al chico para que lo educara. No he tenido noticias y tem que... Joram est vivo, Padre respondi el visitante con una leve sonrisa; y se encuentra bien y tambin Gwendolyn. En cuanto a que Joram no os enviara a su hijo, no lo hizo porque l y Gwendolyn no tuvieron un hijo. Tienen una hija. Siendo hija nica, le profesa un amor inmenso, y no siente el menor deseo de enviar tal joya a este mundo... y no puedo decir que lo culpe por ello suspir. Cmo sabes todo esto? inquiri Saryon, con voz dura. Le espiis! Lo protegemos, Padre repuso l con suavidad. Lo protegemos. Ignora nuestra vigilancia. Ni siquiera la sospecha. Cmo podra lograrlo, si carece de Vida mgica en su interior? Tenemos buen cuidado de no molestarlo ni a l ni a su familia. Al contrario que otros. Hace poco, un brazo de los Tecnomantes conocido como D'karn-darah desafi la ley que prohbe a cualquier persona viajar a Thimhallan. Haban ledo el libro de Reuven me dedic una sonrisa forzada y fueron al altar del Templo de los Nigromantes para intentar recuperar la Espada Arcana. Se encontraron con lo que caba esperar. Como sabis, Padre, el altar est construido de piedra-oscura. La espada se haba fundido con la piedra. Lo Tecnomantes usaron todos los medios para liberar la espada, desde los instrumentos de cortar con rayos lser ms sofisticados a los anticuados sopletes. Incluso intentaron cortar el altar en pedazos, para llevrselo a sus laboratorios, pero ni siquiera consiguieron araar su superficie. Bien. Saryon pareca aliviado. Luego asinti. Excelente. Demos gracias a Almin. No os apresuris a darle las gracias, Padre sigui Mosiah. Al no conseguir hacer ni una muesca en el altar, los Tecnomantes fueron a ver a Joram. Estaban perdiendo el tiempo. Sin duda se pondra furioso predijo Saryon. Se puso furioso. La sonrisa de Mosiah se crisp. Los Sabios Khandicos no haban contemplado jams una clera as. Su furia los asombr, y eso es algo que no

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suele suceder. Kevon Smythe en persona habl con Joram, aunque ahora Smythe lo niega. Intent ganarse a Joram con sus encantos, pero como ya sabis, Padre, a nuestro amigo no se le encanta con facilidad. Le ofreci enormes riquezas, poder, lo que quisiera a cambio del lugar donde encontrar piedra-oscura sin pulir y el secreto de la forja de las Espadas Arcanas. Por poco no escapa con vida. Joram levant a Smythe literalmente del suelo y lo arroj por la puerta, advirtindole que cuando regresara, su vida no valdra nada. Para entonces la Patrulla de la Frontera ya haba llegado. Queris saber por qu tardaron tanto? Cmo evitaron los Tecnomantes sus defensas? Muy fcil. Varios de los suyos haban conseguido ser destinados a aquella guardia, y as consiguieron bloquear las seales de alarma, permitiendo que sus correligionarios cruzaran la frontera sin que nadie lo advirtiera. Cuando lleg la patrulla, sus hombres escoltaron a Smythe y a sus seguidores fuera del planeta. Con gran alivio por nuestra parte, los Tecnomantes perdieron pronto el inters por la Espada Arcana. Sus cientficos estudiaron los informes que trajeron con ellos de Thimhallan y decidieron que jams se podra arrancar del altar la espada original y que, por lo tanto, era intil para ellos. Sin la ayuda de Joram, y sin el permiso para trasladar equipos de trabajadores a Thimhallan... permiso que jams obtendran... la bsqueda de piedra en bruto resultara demasiado difcil y costosa para llevarla a cabo. El rey Garald esperaba que este incidente pusiera fin al deseo de los Tecnomantes de obtener la Espada Arcana, y as hubiera ocurrido, Padre, pero Joram cometi una gran estupidez. Saryon se mostr dolorido y pesaroso como si l mismo fuera responsable del comportamiento del otro. Forj una nueva espada dijo. Precisamente. No estamos seguros de cmo lo hizo. La visita de Smythe volvi a Joram suspicaz y paranoico. Le hizo sentir que lo espiaban interrumpi Saryon. Mosiah hizo una corta pausa, luego sonri levemente. No conoca esa faceta sarcstica vuestra, Padre. Muy bien. Reconozco que Joram tena algo en lo que fundamentar sus sentimientos. Pero si hubiera ido a ver al rey Garald o al general Boris en lugar de intentar luchar contra el mundo l solo! Combatir a la vida solo fue siempre el modo de ser de Joram dijo Saryon, y su voz se llen de afectuosa tristeza y comprensin. Lleva sangre de emperadores. Proviene de una larga estirpe de gobernantes que han tenido en sus manos el destino de las naciones. Para l pedir ayuda sera una muestra de debilidad. Recordars lo que le cost pedirme que lo ayudara a crear la Espada Arcana. Era... Saryon call un instante. Yo me haba estado preguntando cundo se dara cuenta de cierto detalle. Joram no poda haber forjado una Espada Arcana. No sin un catalista. Yo extraje Vida del mundo, di Vida a la Espada Arcana, que por su parte us esa Vida para absorber Vida de aquellos que la posean. l no os necesitaba para forjar la espada en s, Padre. Slo os necesitaba para aumentar su potencial. Pero sin un catalista que haga eso, la espada no es ms peligrosa que cualquier otra espada. Crees que los Tecnomantes todava la querrn? Pensad en el nmero de catalistas que hay entre los nuestros. Catalistas que viven en la pobreza en los campamentos de adaptacin, que estaran ms que dispuestos a cambiar sus dones por la promesa de los Tecnomantes de obtener riqueza y poder. Si bien el corrupto Patriarca Vanya est ya muerto, su legado pervive entre algunos de sus

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seguidores. S, comprendo que eso pueda ser cierto reconoci Saryon con tristeza. Cmo consigui Joram escapar de la mirada vigilante de los Duuk-tsarith el tiempo suficiente para forjar la espada? Quin sabe? Mosiah se encogi de hombros y extendi las manos. Tal hazaa resultara bastante sencilla, en especial si poseyera un amuleto tallado en piedraoscura. O, por lo que sabemos, tambin podra haber forjado esta espada hace aos, antes de que empezramos a vigilarlo. De todos modos, nada de eso importa ahora. Intentamos mantener en secreto la noticia de la existencia de esta nueva Espada Arcana, pero los Tecnomantes la descubrieron, y vuelven a estar interesados por ella. Estn en peligro Joram y su familia? inquiri el catalista con ansiedad. No por el momento, sobre todo debido a los esfuerzos de los Duuk-tsarith. Irnico, no es cierto? Aquellos que antes quisieron matar a Joram, ahora se arriesgan a morir por proteger su vida. Y vosotros? pregunt Saryon. Corris peligro de muerte? S respondi l, con suma tranquilidad; luego indic con un gesto la habitacin a oscuras. He ah el motivo de estas precauciones. Los T'kon-Duuk estn impacientes por ponerme las manos encima. Conozco demasiados de sus secretos, como bien sabis, Padre. Represento un gran peligro para ellos. He venido a advertiros sobre ellos, sobre las tcnicas que utilizarn para persuadiros de que los llevis junto a Joram... Saryon levant una mano para interrumpir el torrente de palabras, y Mosiah call al instante, con un tranquilo respeto por el anciano catalista que hizo mucho por acrecentar mi actitud positiva hacia l. Jams podra confiar en l por completo, no mientras llevara las negras ropas de los Ejecutores. Los Duuk-tsarith nunca perseguan un nico fin; perseguan varios e intentaban obtener la parte ms ventajosa del trato. No ir afirm Saryon. No te preocupes. No les servira de nada. No s lo que t, ellos u otros piensan que puedo hacer. Joram os respeta y confa en vos, Padre. Vuestra influencia sobre l es... Se interrumpi. Me miraba con fijeza. Los dos me miraban con fijeza. Yo haba hecho un ruido, y deba de haber sonado muy raro... una especie de graznido gutural en mi garganta. Hice una sea a mi seor. Reuven dice que hay alguien ah afuera tradujo Saryon. Las palabras no haban acabado de abandonar los labios de Saryon cuando Mosiah apareci junto a m. Este repentino movimiento suyo result como mnimo tan sobrecogedor como la aparicin que yo crea haber visto fuera de la ventana. Un momento antes se encontraba en el otro extremo de la habitacin, frente a m, sentado en el oscuro pasillo, y ahora de repente estaba a mi lado, atisbando por la ventana. Sus movimientos grciles y silenciosos lo fundan con las sombras. Puede imaginarse mi asombro pues cuando, al volver la mirada hacia mi seor para asegurarme de que se encontraba bien, distingu a Mosiah sentado en su silla! Comprend, entonces, que el Ejecutor que tena al lado era un ser insustancial. La sombra de Mosiah, por as decirlo, haba sido enviada por su amo a realizar una tarea. Qu has visto? Dmelo! Inmediatamente! exigi, y las palabras llamearon en mi mente. Hice varios gestos con las manos, que Saryon tradujo. Reuven dice que cree haber visto a una persona vestida de color plateado... Mosiah el Mosiah sentado en la silla estaba ya de pie, tras haber regresado su sombra al cuerpo.

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Estn aqu dijo. Los D'karn-darah. Caballeros sanguinarios. O bien me han seguido o han venido por sus propios motivos. Me temo que sea lo ltimo. No estis seguros, ninguno de los dos. Debis venir conmigo. Ahora! No estamos vestidos! protest Saryon. Sin duda debe ser un peligro muy real el que obliga a un hombre de mediana edad a salir a la calle en una fra noche de invierno vestido tan slo con la camisa de dormir y unas zapatillas. No necesitis vestiros! repuso Mosiah. Vuestros cuerpos no van a ir a ninguna otra parte que no sea la cama. Seguid exactamente mis instrucciones. Padre, permaneced donde estis. Reuven, sube a tu dormitorio y mtete en la cama. No me gust la idea de dejar a mi seor, aunque poca cosa podra hacer yo contra el poder del Duuk-tsarith; pero Saryon me indic con un gesto que debamos obedecer a Mosiah y eso es lo que hice. Di las buenas noches a mi seor y sal para dirigirme escaleras arriba, hacia mi pequea habitacin. Saryon siempre esperaba a que estuviera en mi dormitorio, que se encontraba justo sobre el suyo, antes de apagar la luz. Como he dicho, yo acostumbraba pasar algn tiempo escribiendo, pero siguiendo las instrucciones de nuestro visitante abandon esa costumbre y me met inmediatamente en la cama. Apagu la luz y la casa qued a oscuras. Tendido en la oscuridad, empec a sentir miedo. Es muy fcil asustarse a esas horas de la noche, y record mis terrores infantiles sobre monstruos que acechaban en el ropero. Sin embargo, el temor que senta ahora no poda desvanecerse con una linterna, y cuando me pregunt cul poda ser la causa de esta sensacin de pavor, comprend que se deba a que perciba el miedo de Mosiah. Lo que est ah afuera en la noche, sea lo que sea, debe ser terrible, me dije, para asustar a personas tan poderosas como los Duuk-tsarith. Permanec en el lecho, los odos bien agudizados para percibir cualquier sonido. Supongo que la noche emita sus acostumbrados ruidos, pero todos ellos me alarmaban, pues nunca antes les haba prestado demasiada atencin. El ladrido de un perro, los gaidos y bufidos de unos gatos peleando, el sonido de un coche solitario al circular por la calle. A todos les confer unos significados tan siniestros que cuando las palabras de Mosiah volvieron a brillar en mi cabeza, me sobresalt de tal manera que mi escalofro estremeci el armazn de la cama. Ven a m indic Mosiah. No tu cuerpo. Djalo ah. Deja que tu espritu abandone su armazn y venga conmigo. No tena ni idea de qu era lo que quera decir aquel hombre. Creo que me habra echado a rer de hecho, me temo que realmente sonre, tal vez a causa de la tensin nerviosa de no haber sido porque perciba su terrible urgencia. Desconcertado, permanec tumbado en la cama, preguntndome qu deba hacer, al tiempo que me preguntaba tambin si mi seor saba qu hacer. Mosiah o tal vez debera decir la sombra de Mosiah tom forma en la oscuridad a los pies de la cama. Es muy sencillo dijo, extendiendo la mano hacia m. Te vienes conmigo, y tu cuerpo se queda aqu. Mi cuerpo se encuentra abajo en este momento, y sin embargo me ves aqu ante ti. Imagnate a ti mismo levantndote de la cama y viniendo conmigo. Eres un escritor. Tienes que haber viajado de este modo con tu imaginacin en muchas ocasiones. Cuando le tu descripcin de Merilon, pude verla de nuevo en mi mente, era muy grfica. Eres un soador profesional, se podra decir; de modo que limtate a concentrarte un poco ms. Y al ver que yo no me mova, el tono de su voz se torn ms spero:

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Saryon no se ir sin ti. Lo ests poniendo en un serio peligro. Saba que eso me hara reaccionar. Aquello me habra hecho salir de la tumba. Cerr los ojos y me imagin levantndome de la cama y reunindome con Mosiah. Al principio no sucedi nada. Me senta tan nervioso y confuso que me resultaba difcil concentrarme. Reljate susurr l en voz baja, hipntica casi. Reljate y deshazte de la pesadez del cuerpo que te abruma. Sus palabras ya no ardan en mi mente, sino que parecan correr por ella como un arroyo, y sent que me relajaba, que permita que el agua me inundara. Lo cierto es que senta la pesadez de mi cuerpo, tan pesado que comprend que no podra levantarlo. Y sin embargo, era necesario que saliera de all! Me puse de pie y avanc para reunirme con Mosiah; cuando volv la vista atrs, no me sorprendi ver a mi pesado cuerpo tumbado en la cama, en apariencia, profundamente dormido. El asombro y la admiracin me hicieron olvidar mis temores. Empec a caminar hacia la puerta, con la intencin de cruzarla y bajar las escaleras hasta el dormitorio de mi seor, como era mi costumbre, pero Mosiah me detuvo. Las barreras fsicas ya no son ningn impedimento para ti, Reuven. Un pensamiento te conducir hasta Saryon. Y no menta. En cuanto pens en estar junto a mi seor, me encontr a su lado. Al verme, l sonri e hizo un gesto afirmativo y luego, vacilante, como si tuviera que volver a aprender tcnicas olvidadas haca mucho tiempo, su espritu abandon su cuerpo. No me sorprendi ver que su espritu estaba baado por un suave y radiante resplandor blanco; todo un contraste con Mosiah, cuyo espritu pareca envuelto en los mismos ropajes negros que cubran su cuerpo. Me di cuenta de que aquella visin apenaba a mi seor. Y tambin lo advirti el Ejecutor. Hubo un tiempo, lo recordis, Padre?, en que mi espritu era brillante y transparente como el de Reuven; pero las cosas siniestras y terribles que he presenciado han dejado su huella en m. Ahora debemos darnos prisa. Esperarn slo hasta que crean que estis dormidos. No temis, no os harn dao a ninguno de los dos. No se atreven. A m, sin embargo, me mataran sin la menor vacilacin. El Ejecutor se introdujo de nuevo en su cuerpo, y, una vez en l, pronunci una palabra, extendi la mano como si fuera a abrir una puerta invisible, empuj en el vaco, y penetr al interior. Deprisa! orden. Seguidme. A la mente se le ocurren las cosas ms curiosas en los momentos ms inconvenientes, y, en mi caso, record, de repente, un dibujo animado de televisin que haba visto de nio, en el que a un personaje tal vez un conejo, no estoy seguro lo persigue por el bosque un cazador armado con un rifle. El conejo acababa acorralado, en apariencia, hasta que abra un agujero en el bosque, se arrastraba al interior, y a continuacin cerraba el agujero tras de s, dejando al cazador totalmente confundido. Mosiah acababa de hacer exactamente lo mismo. Haba abierto un agujero en el dormitorio y nos instaba a penetrar en su interior! Saryon, que haba vivido muchsimos aos en el mundo mgico de Thimhallan, estaba mucho ms acostumbrado que yo a tan arcanas manifestaciones. Penetr sin dilacin en el agujero y me hizo una sea para que lo siguiera. Me dispuse a cruzar la habitacin, record entonces que no tena que depender de los pies para hacerlo, y dese encontrarme junto a mi seor.

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Aparec en el agujero, y ste se cerr a mi espalda y form una burbuja a nuestro alrededor que nos mantuvo suspendidos en el aire, flotando en algn punto cerca del techo del dormitorio. Un Corredor? inquiri Saryon, asombrado. Aqu, en la Tierra? Debo mencionar, por cierto, que no hablbamos, sino que nos comunicbamos mentalmente. Y se me ocurri que, en este mundo del espritu, yo ya no era mudo. Poda hablar y ser odo. La informacin me llen de tan tembloroso jbilo y terrible confusin que me qued mucho ms mudo de lo que nunca haba sido. No en el sentido que queris indicar, Padre. No un Corredor en el tiempo y el espacio como los que tenamos en Thimhallan repuso Mosiah. Hemos perdido esa capacidad, y no hemos conseguido recuperarla. Pero poseemos la habilidad de deslizarnos al interior de uno de los pliegues del tiempo. Debo intentar explicar la primera sensacin que se tiene al estar escondido en un pliegue del tiempo, como lo llamaba nuestro acompaante. El nico modo en que puedo hacerlo es diciendo que se pareca mucho a ocultarse tras los pliegues de una gruesa cortina; y, de hecho, empec a sentir una sensacin opresiva, casi asfixiante, que provoca, segn averig ms tarde, saber que el tiempo pasaba por mi cuerpo y que yo el espritu permaneca inmvil. No es una sensacin tan mala, segn tengo entendido, para quienes penetran en el pliegue en cuerpo y espritu, ya que slo es necesario volver a salir para retomar el ritmo del paso del tiempo. Sin embargo, no obstante el hecho de que mi cuerpo dorma, yo empec a sentir un pnico en mi interior parecido al que siente alguien que teme que va a perder el ltimo tren de vuelta a casa. El tren en este caso, mi cuerpo segua movindose, y yo corra desesperadamente para intentar alcanzarlo. Estoy seguro de que habra intentado escapar en aquel mismo instante, de no ser porque no quera abandonar a Saryon. Ms tarde descubr que l sinti lo mismo, aunque no quiso salir debido a m. Nos remos de ello, pero fue una risa hueca. Chist, chist! Mirad! advirti Mosiah. No es que nos hiciera callar para que no nos oyeran... ya que no era posible, ni siquiera para los D'karn-darah. Nos hizo callar para que pudiramos orlos nosotros a ellos. Lo que omos y lo que vimos nos dej helados. A pesar de que podamos movernos a travs de barreras fsicas, no podamos ver a travs de ellas. Atrapados en el interior de un pliegue del tiempo, no podamos movernos a otra parte de la casa ni ver lo que suceda en ninguna otra parte de la casa que no fuera el dormitorio de Saryon. Pero poseo un odo muy fino, y la tensin nerviosa bajo la que estaba lo acentuaba. Escuch un leve chasquido, que era la cerradura de la puerta de la calle al ceder, y el crujido de las bisagras de la puerta (que Saryon no dejaba de pedirme que engrasara) indic que la puerta principal se abra con sigilo. Al mismo tiempo o deslizarse el cerrojo de la puerta trasera, o cmo la puerta araaba el felpudo que tenamos colocado a la entrada. Quienquiera que estuviera afuera haba entrado en la casa por delante y por detrs. Pero por mucho que lo intent, no consegu orlos moverse por la parte delantera de la vivienda. Uno de ellos apareci en el dormitorio incluso antes de que me diera cuenta de que se acercaba. Iba vestido con ropas plateadas finas como el papel que se pegaban a su cuerpo y crujan dbilmente cuando se mova, despidiendo de vez en cuando diminutas chispas azules, como el pelaje de un gato en la oscuridad. Llevaba el rostro cubierto con el mismo material fino y plateado, de modo que slo se distingua el contorno de sus facciones: una nariz y una boca. Un tejido plateado tapaba sus manos y pies como una

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segunda piel. Entr en el dormitorio y Mosiah, con un susurrado pensamiento, llam nuestra atencin hacia un extrao fenmeno: los aparatos de la habitacin respondieron a su llegada. La respuesta de las mquinas no fue evidente ni espectacular. Yo no me habra dado cuenta, si nuestro visitante no lo hubiera mencionado. La luz del techo del dormitorio, que, evidentemente, haba sido apagada, parpade; el reproductor de discos compactos emiti un tenue zumbido, y la lmpara de lectura despidi un dbil resplandor. El D'karn-darah no hizo el menor caso de todo esto y se acerc a toda prisa al cuerpo de Saryon, que segua profundamente dormido. Extendi una mano plateada y sacudi el hombro del catalista. Saryon! llam en voz alta. A mi lado, not cmo el espritu de Saryon se estremeca, y me sent agradecido, en ese momento, por la llegada de Mosiah y su oportuno aviso. Percib un leve roce en mi hombro, y comprend que la segunda persona, la que haba entrado por detrs, haba ido a mi habitacin y estaba de pie junto a mi cuerpo. El D'karn-darah volvi a sacudir al catalista, con ms energa, haciendo girar el cuerpo dormido sobre el lecho. Saryon! repiti el hombre, y su voz era spera. Sent un escalofro, pues tema que hiciera dao a mi seor. Mosiah, con un susurro, nos volvi a tranquilizar. No os harn dao repiti. No se atreven. Saben que podis serles tiles. La mujer que haba estado en mi habitacin hizo acto de presencia ahora en el dormitorio de Saryon. Lo mismo? pregunt. S respondi el D'karn-darah que se encontraba junto a mi seor. Sus espritus han huido. Alguien los puso sobre aviso de nuestra llegada. Duuk-tsarith. Desde luego. Sin duda ese que se llama Mosiah, el Ejecutor que haba sido amigo del catalista. Tenas razn. Dijiste que lo encontraramos aqu. Ha estado aqu. Probablemente sigue aqu, oculto en uno de sus malditos pliegues del tiempo, sin duda. Y los otros dos deben estar ahora con l. Es muy posible el rostro plateado sin facciones del hombre gir y ech una ciega ojeada por la habitacin que nos estn escuchando. Entonces es muy simple. Tortura el cuerpo. El dolor obligar a sus espritus a regresar. Al cabo de un rato, no tendrn ningn inconveniente en decirnos dnde encontrar al Ejecutor. La D'karn-darah femenina levant la mano, y donde antes haba habido dedos aparecieron ahora cinco largas agujas de acero. La electricidad empez a saltar, en forma de arco, de una a otra, y la mujer alarg las terribles agujas chisporroteantes en direccin al cuerpo indefenso de Saryon. Su compaero la detuvo, sujetndola por la mueca. Los Sabios Khandicos estarn aqu maana, usando sus propios mtodos de persuasin. Sabran que hemos estado aqu y no les gustara nada. Saben que perseguimos a ese Ejecutor. Lo buscan tanto como nosotros. S, pero tienen ms inters por este catalista. El D'karn-darah pareci irritado. Muy bien, se los dejaremos a ellos. Es una lstima que no llegramos unos minutos antes. Habramos podido capturar al Duuk-tsarith. Por el momento, nuestro

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encuentro simplemente queda pospuesto, Ejecutor! El rostro plateado se volvi hacia la figura de la cama. Te dejo esto... mi tarjeta de visita. Abri la palma de la enguantada mano, la introdujo en la otra palma, y tir, liberando algo que no consegu ver que luego arroj sobre la cama, a los pies de la dormida figura de Saryon. A continuacin los dos abandonaron la estancia, y salieron de la casa por la puerta trasera. En cuanto hubieron marchado, los aparatos de la casa recobraron la normalidad. Las luces se apagaron y el reproductor de compactos dej de sonar. Esperamos, ocultos, un instante ms para asegurarnos de que se haban ido, que no era un truco para hacernos salir de nuestro escondite. Cuando Mosiah nos permiti regresar, mi espritu flot de regreso a mi cuerpo. Me contempl tumbado en la cama. Esto era muy distinto a mirarse en un espejo, porque el espejo nos muestra lo que vemos cada da, aquello que nos hemos acostumbrado a ver. Hasta ahora, nunca me haba visto con tanta nitidez; y aunque estaba ansioso por regresar junto a Saryon y tena preguntas que hacer a Mosiah, estaba tan extasiado por esta capacidad para verme a m mismo como lo hara un observador ocasional que dediqu unos instantes a hacer justo eso. Conoca bien mis atributos fsicos. El espejo nos los muestra. Cabellos rubios, largos, que alguien durante mi niez haba calificado de seda color maz; ojos castaos bajo cejas que no me gustaban, porque eran gruesas y de un tono castao oscuro que contrastaba sobremanera con mis cabellos rubios, y me daban un aspecto solemne y excesivamente serio. Las facciones de mi rostro eran ms bien angulosas, con unos pmulos salientes y una nariz de las denominadas aguileas, que se tornara ganchuda con la edad. Puesto que era joven, mi cuerpo era gil, pero no fuerte. Los ejercicios mentales me resultaban ms agradables que correr a toda velocidad sobre una mquina que no me llevaba a ninguna parte. Sin embargo, ahora contempl aquellas manos delgadas y brazos larguiruchos con desaprobacin. Si Saryon estuviera en peligro, cmo podra defenderlo? Descubr que no poda permitirme pasar mucho tiempo con esta inspeccin. Cuanto ms se acercaba mi espritu a mi cuerpo, ms ansiaba regresar a l, y tuve la impresin de que me zambulla en el interior de mi cuerpo desde una gran altura. Despert, temblando, con un nudo en el estmago, como sucede cuando te despiertas de una pesadilla en la que caes al vaco. Desde entonces, siempre me he preguntado si esos sueos no son en realidad los primeros viajes vacilantes que realizan nuestros espritus. Me sent en la cama, sacudindome de encima las sensaciones de sueo que seguan pegadas a mi cuerpo y, tras coger a toda prisa mi bata, me envolv en ella, y encendiendo la luz del pasillo, corr escaleras abajo. Sala luz del dormitorio de Saryon, y encontr a mi seor, con aspecto de estar tan mareado como yo, y contemplando con atencin el objeto que los D'karn-darah haban dejado sobre la manta. No os har ningn dao le estaba diciendo Mosiah cuando entr. Podis cogerlo si lo deseis. Yo lo har, seor indiqu por seas, y lo cog antes de que l pudiera tocarlo. Mosiah me dirigi una leve sonrisa, que era, creo, de aprobacin. Saryon se limit a hacer un gesto de afectuosa exasperacin. Cuando estuve seguro de que el objeto no constitua ningn peligro en realidad no s qu esperaba exactamente, abr la mano y la alargu. Saryon y yo contemplamos aquello con perplejidad. Qu es? pregunt l, desconcertado. Muerte respondi Mosiah.

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Como si de un ser Vivo se tratara, la espada absorbi la magia que haba en l, dejndolo sin nada, luego lo utiliz para seguir absorbiendo la magia de todo lo que la rodeaba. La Forja

Muerte! Saryon intent arrebatarme el objeto, pero fui demasiado rpido para l, y cerr la mano con fuerza sobre aquella cosa. No quiero decir para ninguno de nosotros, aqu y ahora explic Mosiah. Su voz tena un tono de suave reprimenda. No habra permitido que esto permaneciera en esta habitacin si hubiera sido peligroso. Saryon y yo intercambiamos una mirada, avergonzados. Claro, Mosiah dijo mi seor. Perdname... perdnanos... por no confiar en ti... Es slo que... ha sido todo tan extrao... Estas personas horribles... Se estremeci y se ci todava ms la bata a su alto y delgado cuerpo. Quines eran? pregunt, moviendo los dedos. Y qu es esto? Abr la palma. En su interior haba un medalln redondo de unos cinco centmetros de dimetro fabricado en un plstico muy duro y pesado. El medalln tena lo que pareca un imn en el dorso, y una cara era transparente. Pude ver en su interior y lo que vi era muy extrao. Encerrado en el medalln haba una especie de lodo viscoso espeso y de un color verde azulado; mientras sostena el objeto en la mano, el lodo empez a ondularse, a golpear los costados del medalln, como si intentara escapar. No era un espectculo agradable y observarlo me hizo sentir nuseas. No tena ganas de seguir sosteniendo el medalln ms tiempo y empec a juguetear con l. Pa... parece como si estuviera vivo! exclam Saryon, frunciendo el entrecejo con repugnancia. Lo estn respondi Mosiah, o ms bien lo estaban. La mayora ya estn muertos, motivo por el que los D'karn-darah renunciaron a l. El resto no tardar en morir. El resto de qu? Qu hay aqu dentro? Mi seor estaba horrorizado y mir indeciso a su alrededor, como si buscara algo con lo que romper el medalln y abrirlo. Lo explicar enseguida. Primero voy a quitar los aparatos de escucha que los D'karn-darah han puesto en vuestra sala de estar y en el telfono. Han dado a conocer su presencia, y por lo tanto ya no hay motivo para seguir con la simulacin. Abandon la habitacin, para regresar al cabo de un instante. Ya est. Ahora podemos hablar con toda tranquilidad. Le entregu el medalln, agradecido por poder librarme de l. Un organismo muy elemental explic l, levantndolo hacia la luz. Una especie de caldo orgnico, si lo prefers. Criaturas unicelulares, que los Tecnomantes cran con un nico propsito: para que mueran. Qu barbaridad! exclam Saryon, anonadado. Pero no difiere tanto de los terneros dije yo por seas, que se cran con el nico fin de convertirlos en chuletas.

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Es posible concedi el catalista con una sonrisa y un gesto de asentimiento. Los nicos desacuerdos no puedo ni siquiera denominarlos discusiones que l y yo hemos tenido nunca han sido con respecto al hecho de que yo soy vegetariano, en tanto que a l le encanta comer de vez en cuando un trozo de pollo o de carne de vacuno. Al principio de estar con l, intent en mi celo que compartiera mi forma de pensar, y siento tener que decir que aquello nos hizo la vida muy difcil a ambos, hasta que llegamos a un acuerdo sobre nuestras respectivas opiniones. l ahora considera mi cuajada de judas con ecuanimidad y yo ya no organizo un escndalo por culpa de una hamburguesa. Los vivos siempre se alimentan de los muertos dijo Mosiah. El halcn mata al ratn. El pez grande devora a sus primos ms pequeos. El conejo mata al diente de len que devora, bien mirado. El diente de len se alimenta de los elementos nutritivos que saca del suelo, nutrientes que proceden de cuerpos en descomposicin de otras plantas y animales. La vida vive de la muerte. se es el ciclo. Jams lo haba considerado desde ese punto. Saryon pareci muy afectado por las palabras de Mosiah. Tampoco yo dije por seas, pensativo. Los miembros del Culto Arcano lo han hecho durante generaciones continu Mosiah. Llevaron incluso sus creencias un paso ms all. Si la muerte es la base de la vida... Entonces la Muerte sera la base de la Vida! concluy Saryon, comprendiendo de improviso. Tard un poco ms en comprender, sobre todo porque no percib, en su momento, que algunas palabras estaban en mayscula. Desde luego, cuando habl de Vida, se refera a la magia, pues la gente de Thimhallan cree que la magia es Vida y que los que nacen sin la capacidad de usar magia estn Muertos. Y eso, podra decirse, fue el principio de la historia de Joram y de la Espada Arcana. La magia o Vida est presente en todas las cosas vivas. El diente de len posee su diminuta parte de ella, as como tambin el conejo y el halcn, los peces y nosotros los humanos. En pocas muy remotas algunas personas descubrieron cmo tomar Vida de las cosas que los rodeaban y la usaron para realizar lo que otros consideraban milagros; aunque ellos denominaban tales milagros como magia y aquellos que no podan usar la magia los teman y recelaban de ellos. Los hechiceros y las brujas eran perseguidos y condenados a muerte. Pero quines son los miembros del Culto Arcano? pregunt Saryon. Recordad vuestras lecciones de historia, Padre respondi Mosiah. Recordad el modo en que los magos de la Antigedad se reunieron y decidieron abandonar la Tierra y encontrar otro mundo... un mundo donde la magia pudiera florecer y crecer, no marchitarse y morir como acabara por hacer en ste. Recordad cmo Merlin, el ms grande de todos ellos, condujo a su pueblo a las estrellas y cmo fund el nuevo mundo, Thimhallan, donde la magia qued concentrada, atrapada, de modo que pareci que haba desaparecido por completo de la Tierra. Pareci que haba desaparecido? repiti Saryon. Excusadme dije por seas, pero si vamos a quedarnos despiertos el resto de la noche, por qu no vamos a la cocina? Encender la calefaccin y har t para todos. Habamos estado de pie y temblando al menos Saryon y yo estbamos temblando en la habitacin de mi seor, y el catalista tena un aspecto ojeroso y

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cansado, aunque ni l ni yo podramos dormir ahora, tras aquellos acontecimientos asombrosos y desconcertantes. Es decir aad, a menos que pensis que esos seres horribles van a regresar. Saryon tradujo mi lenguaje mmico. Los D'karn-darah no regresarn esta noche afirm Mosiah. Creyeron que podran tenderme una trampa, cogerme por sorpresa. Ahora ya saben que conozco sus intenciones, y no se enfrentarn a m cara a cara. Se veran obligados a matarme y no desean mi muerte. Quieren capturarme... deben capturarme... con vida. Por qu? Porque me infiltr en su organizacin. Soy el nico discpulo de los caballeros sangrientos que ha conseguido escapar de sus garras con vida. Conozco sus secretos. Los D'karn-darah quieren averiguar lo que s y, lo que es ms importante, quin ms lo sabe. Estn convencidos de que si me capturan, lo confesar todo. Estn equivocados concluy con firme conviccin. Antes morir. Tomemos un poco de t dijo Saryon en voz baja. Pos la mano en el brazo de Mosiah, y supe ahora que mi seor confiaba en ese hombre. Yo tambin quera hacerlo, pero era todo tan raro... Me resultaba muy difcil confiar en mis propios sentidos, y mucho ms en otra persona. Haba sucedido en realidad lo que haba sucedido? Haba abandonado yo realmente mi cuerpo? Me haba ocultado en un pliegue del tiempo? Llen la tetera de agua, la puse sobre el quemador y saqu la tetera de servir y las tazas. Mosiah se sent a la mesa, pero rehus el t. Sostena el medalln en la mano. Ninguno de nosotros habl durante todo el tiempo que tard el agua en hervir y en convertirse el t en infusin. Cuando llen la taza de mi seor, haba empezado ya a creer. Empieza por el principio indic Saryon. Le importa pregunt por seas que tome notas? Saryon frunci el entrecejo y sacudi la cabeza, pero Mosiah dijo que no le importaba y que nuestras experiencias podran, algn da, convertirse en un libro interesante; slo esperaba que quedara todava gente con vida en la Tierra para leerlo. Fui a buscar el pequeo ordenador que tena en mi dormitorio, y sentado con l en el regazo, empec a tomar nota de sus palabras. El Culto Arcano ha existido desde siempre, aunque nosotros, en Thimhallan, desconocamos su existencia. Lo que conocamos como el Consejo de los Nueve en Thimhallan, que representaba a las nueve artes mgicas, aqu en la Tierra haba sido en el pasado el Consejo de los Trece. En aquella poca el Consejo crea que todos los magos deban estar representados, incluso los que tenan distintos puntos de vista ticos, y por ello tambin fueron incluidos los que practicaban la parte oscura de la magia. Es posible que algunos de los miembros ms cndidos esperaran conseguir que sus hermanos y hermanas que andaban en las sombras regresaran a la luz. Si as fue, no tuvieron xito y, en realidad, provocaron su propia ruina definitiva. Fueron los seguidores del Culto Arcano quienes emponzoaron a los mundanos de la Tierra contra los magos. Para ellos la Vida no provena de la vida. La Vida, o magia, provena de la muerte. Se dedicaron a hacer sacrificios humanos y de animales, en la creencia de que las muertes de otros aumentaban su poder. Crueles y egostas, usaron sus artes arcanas slo para darse gusto, para fomentar sus ambiciones, para esclavizar, seducir y destruir. Los mundanos se defendieron. Llevaron a cabo juicios de brujas, inquisiciones. Apresaron a unos cuantos magos, los torturaron hasta que confesaron, y luego los

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quemaron, colgaron o ahogaron. Entre ellos haba muchos miembros del Consejo que haban usado su magia para el bien, no para el mal. Anonadados y entristecidos por sus muertes, el Consejo de los Trece se reuni para tomar una decisin. Los Cuatro Cultos Arcanos el Culto del Corcel Blanco, del Corcel Negro, del Corcel Rojo y del Corcel Plido abogaron por la guerra y la conquista. Se sublevaran y destruiran a todos lo que se opusieran y convertiran en esclavos a los que sobrevivieran. Los Nueve Cultos de la Luz rechazaron su propuesta. Enfurecidos, los miembros de los Cuatro abandonaron la reunin. En su ausencia, los otros miembros tomaron su decisin. Abandonaran la Tierra para siempre; y puesto que comprendan el peligro que representaban los seguidores del Culto Arcano para su orden, el Consejo se ocup de que stos quedaran excluidos de sus planes. En el ao 1600 de la Era Cristiana, cuando Merlin y el Consejo de los Nueve abandonaron este mundo, el Culto Arcano se enter del xodo, pero se haba guardado tan bien el secreto, que sus miembros llegaron demasiado tarde para impedir su marcha o forzar su inclusin en ella, y quedaron abandonados en la Tierra. Al principio, se alegraron del cambio, pues el Consejo de los Nueve llevaba mucho tiempo menoscabando sus actividades, y ahora se vean a s mismos como los gobernantes de los habitantes de la Tierra y se dispusieron a cumplir sus objetivos. Pero durante este tiempo, en Thimhallan, Merlin cre el Pozo de la Vida, que concentr la magia dentro de los lmites de Thimhallan, y de este modo los miembros del Culto Arcano se vieron desposedos de su poder mgico. Se enfurecieron, pero no podan hacer nada. Saban lo que haba sucedido: la magia estaba siendo atrada y recluida en el interior de aquel otro mundo. Sus poderes menguaron, excepto en pocas de hambruna, peste o guerra, cuando la Muerte deambulaba por el mundo y aumentaba sus poderes; pero incluso en esas circunstancias, slo podan llevar a cabo magia menor, por lo general en provecho propio. De todos modos, nunca renunciaron a su ambicin, ni perdieron el recuerdo del poder que haban detentado. Crean que llegara un tiempo en que volveran a recuperar la supremaca. Y as han seguido las cosas, durante siglos, los Cuatro Cultos mantuvieron su deslavazada organizacin. Los padres transmitan esta siniestra herencia a sus hijos. Se incorporaban nefitos valiosos al crculo. Temiendo ser descubiertos, practicaban sus Artes Arcanas a escondidas, mantenindose apartados de todos. Sin embargo, siempre se reconocan entre ellos; un mago reconoca a otro mediante ciertas seales y consignas secretas. Exista tambin una organizacin central, dirigida por los Sabios Khandicos. Esto se guardaba tan en secreto que pocos de sus miembros supieron jams quin estaba al mando. Una vez al ao, los Sol-huena, los Recaudadores, aparecan ante la puerta de cada uno de los miembros del Culto Arcano, exigiendo un diezmo, que se usaba para financiar el Consejo. La nica ocasin en que los miembros entraban en contacto era en el caso de que uno de ellos hubiera sido negligente en el pago o hubiera incumplido una de sus estrictas reglas. Los hechiceros del Corcel Negro, los Sol-t'kan o Jueces, juzgaban y dictaban sentencia, y los Sol-huena la ejecutaban. Por ltimo, con el paso del tiempo, el mundo moderno dej de creer en las brujas y los hechiceros. Los practicantes del Culto Arcano pudieron entonces abandonar los stanos y cuevas, donde haban practicado sus artes, para trasladarse a los pisos y las casas de las ciudades. Entraron en la poltica, se convirtieron en ministros y gobernantes de distintos gobiernos, y cuando convena a sus propsitos, fomentaban la guerra y la rebelin. Se regocijan con el sufrimiento y la muerte, porque con ellos aumentan su poder. Y entonces lleg el da en que se cre la Espada Arcana.

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Mosiah dirigi una rpida mirada a Saryon, que sonri levemente, suspir de forma casi inaudible e hizo un gesto de impotencia. Pues aunque no lamentaba la parte que haba tenido en la creacin de la Espada Arcana y la subsiguiente cada de Thimhallan y a menudo deca que volvera a hacerlo, tambin con la misma frecuencia aada que deseaba que se hubiera podido conseguir con menos dolor y sufrimiento. Los Cuatro Cultos se enteraron de su creacin prosigui Mosiah. Algunos afirman que fueron conscientes de su existencia desde el mismo momento de su creacin. Pero cmo es eso posible? pregunt Saryon, perplejo. Se encontraban tan lejos... No tan lejos le interrumpi Mosiah, haciendo un gesto negativo. Nos guste o no, nos unen hilillos de magia, como hebras finsimas de una telaraa. Si se rompe una hebra, la conmocin se percibe en toda la telaraa. Ellos no tenan ni idea de lo que haba sucedido, pero sintieron su arcana energa. Tuvieron extraos sueos y augurios. Algunos vieron la sombra de una espada negra, con la forma de un hombre, que se alzaba de entre las llamas. Otros vieron la misma imagen de la negra espada haciendo aicos una frgil esfera de cristal. Lo interpretaron como un smbolo de esperanza, y se dijeron que su creacin les devolvera la magia. Tenan razn. Hace veinte aos, segn el cmputo de tiempo terrestre, Joram utiliz la Espada Arcana para destruir el Pozo de la Vida, y la magia fue arrojada de vuelta al universo. Esta magia haba quedado diluida cuando lleg a la Tierra, pero para los agostados miembros de los Cultos Arcanos, la magia cay sobre ellos como una lluvia vivificadora. Pero no entiendo para qu quieren la espada arguy Saryon. La Espada Arcana anula la magia. Fue algo inestimable para Joram en Thimhallan, porque l era la nica persona viva que careca de poderes mgicos. Era su nico medio de defensa contra un mundo de magos. Pero qu pueden hacer los Tecnomantes con la Espada Arcana aqu en la Tierra? Su poder no es nada, comparado con el de... de... una bomba nuclear. Al contrario, Padre. Los Tecnomantes creen que la espada les conceder un poder inmenso. Un poder similar al de un arma nuclear, porque les permitir controlar poblaciones enteras. Y la Espada Arcana facilitara ese poder de modo individual de un modo manejable, compacto y econmico. Mucho ms cmodo de usar que una bomba nuclear y sin unos resultados tan deprimentes. Me temo que sigo sin comprender... La Espada Arcana absorbe Vida, Padre. Lo habis dicho vos mismo, y vuestro joven amigo ha escrito cmo la espada absorbi de vos la magia que ibais extrayendo del mundo. La magia lo atravesaba con una fuerza tal que llevaba con ella su propia Energa Vital, es la descripcin, creo recordar, hecha por Reuven. Saryon palideci. Haba levantado la taza, para beber, y la volvi a dejar sobre la mesa. Su mano temblaba. Mir al Ejecutor con pesadumbre. Eso me temo, Padre respondi Mosiah a su mirada, a su muda protesta. Los Tecnomantes saben que la Espada Arcana tiene el poder de absorber Vida. En cuanto tengan el arma en su poder, planean estudiarla, decidir cmo fabricarla en serie, y luego distribuir Espadas Arcanas a sus seguidores. Las espadas absorbern magia, luego cedern esa Vida, de un modo muy parecido a como un ser vivo deja escapar la Vida cuando el ser muere. Y puesto que los Tecnomantes estn acostumbrados a tomar magia de los muertos, creen que pueden usar las Espadas Arcanas para alimentar su poder... de un modo mucho ms barato y eficaz que el que usan ahora. Una especie de batera mgica, escrib yo en el ordenador.

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Con qu alimentan ahora su poder? pregunt Saryon, con voz apenas audible. Su mirada estaba posada en el medalln, que ahora se haba oscurecido casi por completo... con un verde negruzco, amarronado. Mosiah levant el objeto, y lo sostuvo en direccin a la luz. Imaginaos estos organismos cultivados en cubas inmensas; cubas siete veces ms grandes que esta casa, cuya circunferencia podra abarcar esta manzana. Se inyectan varios gases en las cubas, y se hace pasar una corriente elctrica a travs de los gases. El resultado es esta sencilla forma de vida. Se fabrican cantidades enormes. La masa viva borbotea y se agita en el recipiente a medida que crece y se reproduce. Ahora imaginad muchas ms cubas, dedicadas a la muerte de estos organismos. De nuevo, vuelve a pasar la corriente elctrica; pero esta vez destruye, no crea. Igual que los catalistas nos dan Vida... Mosiah hizo una pausa para mirar a Saryon. Como vos acostumbrabais a darme Vida, Padre. Lo recordis? Luchbamos contra los secuaces de Blachloch y me transform en un tigre gigantesco... yo era muy joven aadi, con una leve sonrisa, y dispuesto a hacer ostentacin de mi poder. Lo recuerdo sonri mi seor. Y recuerdo que me sent muy satisfecho de ver ese tigre en ese momento. En cualquier caso Mosiah apart a un lado el recuerdo con un cabeceo, del mismo modo que los catalistas nos dan Vida, extrayendo la magia de todos los seres vivos y vertindola en el interior de aquellos que la utilizan, tambin los Tecnomantes reciben su poder de la muerte, y no slo de estos organismos manufacturados, sino de la muerte de todas las criaturas del universo. La guerra con los hch'nyv ha sido una bendicin para ellos agreg, con voz llena de amargura. Jams conducir a los Tecnomantes hasta Joram dijo Saryon. Jams. Al igual que t. Clav la mirada en Mosiah. Antes morir. No tienes por qu preocuparte. Al contrario, Padre repuso l. Queremos que los conduzcis hasta Joram. Saryon mir boquiabierto a Mosiah, y as permaneci un buen rato, en silencio. Su dolor era tal que me apenaba mirarlo. Vosotros queris la Espada Arcanas... afirm, y las cejas se le unieron con expresin ceuda. Quin te envi? Nuestro visitante se inclin al frente, con las manos unidas. Los Tecnomantes son muy poderosos, Padre. Han seducido a muchos de nosotros, y ahora les resulta ms fcil y rpido obtener lo que desean en este mundo intercambiando magia por tecnomancia. El rey Garald... Ah! exclam mi seor, y asinti. Garald no se atreve a desafiarlos abiertamente prosigui Mosiah en tono resuelto. No ahora, no todava. Pero en secreto, nos vamos haciendo fuertes, preparamos nuestros recursos. Cuando llegue el da, tomaremos medidas y... Y qu? grit Saryon. Los mataris? Ms muertes? Si no consegus la Espada Arcana de Joram, qu creis que le harn a l y a su familia? inquiri Mosiah con frialdad. El nico motivo por el que lo han dejado en paz hasta el momento es porque las leyes de los mundanos prohben que nadie pise Thimhallan. Los Tecnomantes todava no estn preparados para darse a conocer a los mundanos. Sin embargo, todo esto est a punto de cambiar. Su cabecilla, ese hombre llamado Kevon Smythe, ha conseguido un gran poder poltico entre los mundanos, que no saben qu es un Tecnomante y tampoco creeran que lo es si alguien se lo dijera. Smythe ha convencido a los jefes de la Fuerza Terrestre de que, usando el poder de la Espada Arcana, los Tecnomantes pueden derrotar a los hch'nyv. En esta coyuntura de la

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guerra el ejrcito est tan desesperado que probara cualquier cosa. Maana os visitarn Kevon Smythe, el rey Garald y el general Boris, Padre Saryon. Os pedirn que vayis a ver a Joram y, en nombre de los habitantes de la Tierra, le roguis que nos entregue la espada. No lo har respondi Saryon, haciendo un gesto negativo. Lo sabes muy bien, Mosiah. T le conoces. Su interlocutor vacil un instante, luego dijo: S, le conozco. Y tambin le conoce nuestro monarca. Precisamente contamos con que no entregar la Espada Arcana. No queremos que caiga en poder de los Tecnomantes. Mi seor parpade, confundido. Queris que le pida que me d la espada que no queris que entregue? En cierto modo s, Padre. Simplemente pedid a Joram que os muestre dnde est escondida. Una vez que sepamos dnde est, nosotros nos haremos cargo. La recuperaremos y la guardaremos. La mantendremos oculta y a salvo, la custodiaremos con nuestras propias vidas, lo mismo que haremos con Joram y su familia. De eso podis estar seguro. Los cabellos de Saryon eran bastante grises y muy finos y caan sobre sus hombros, suaves como los de un nio; tambin se haba vuelto algo cargado de hombros, y de vez en cuando una ligera perlesa haca que sus manos temblaran. Estos rasgos, combinados con una expresin por lo general benvola, provocaban que la gente lo tomara por un anciano dbil y afable; sin embargo, no haba nada de afable en l ahora, sentado muy erguido, con el cuerpo tieso como un palo y los ojos llameantes. Ya habis intentado apoderaros de la Espada Arcana en otra ocasin, no es as? Lo intentasteis y fracasasteis! Mosiah mir fijamente a Saryon. Habra sido mejor para Joram si hubiramos podido descubrir la localizacin de la espada y nos la hubiramos llevado sin problemas. Los Tecnomantes no se habran interesado por l. Podis estar seguro, Padre, de que si vos no consegus la Espada Arcana por medios pacficos, ellos utilizarn los medios que consideren necesarios para hacerse con ella. Y qu hay de los Duuk-tsarith? inquiri Saryon, consumido por su fuego interior. Qu medios usaris vosotros para conseguir la espada? Mosiah se levant, y sus negros ropajes cayeron a su