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117238026 Destierro de Sombras

Jan 19, 2016

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  • EDMUNDO O'GORMAN

    DT,STIT.RRODE, SOMBRAS

    LUZ EN EL ORIGEN DE TA IMAGEN Y CULTODE NIUESTRA SEORA DE GUADALUPE DEL TEPEYAC

    UNIVERSIDAD NACIONAL AUTI.{OMA DE MXICOMEXICO 2OOI

  • Prirncrr t'dicion: i !BiiScquntla cclicirin: 1!if) I

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  • A la tnernoade F-rancisco de La il'[aa

  • TlLc durk is light enough

    Christopher Fr1'

  • PREMBULO

    En este breue libro me propongo -multum in parco- reconstruir

    en lo medular de su discurso eI proceso histrico del ogen del gua-dalupanismo mexicano. Cierto, no puede decirse que suceso de tantatrascendenca en los anales patrios no haya atrado Ia atencin denultitud de estudiosos y proaocado, como nade ignora, una apaso-nada y larga polrnica cuyos pro y contra han nutrido en proporcinmuy considerable el alud bibliogrfico guadalupano. A ese propsitodebo preaenir al lector que tengo a ese enconado debate por uen-tilado ad nauseam y dirimido en faaor de Ia contencin antiapari-cionista, y bien hart en no proseguir l.a lectura quien abrigue Iaconuiccin opuesta debindose amparar, sera de aconsciarle, en la in-uztlnerabilidad del antiguo y elegante desdn de un credo quia ab-surdum.

    El incrdulo, en cambio, apoyado en Ia conuccin de ser cosniuzeada Ia irrealidad histrica del origen sobrenatural de Ia imagenguadalupana queda obligado a dar razn de dos incgnitas: 1) cudn-do, cmo y por qu hizo acto de presencia esa imagen en Ia ermitadel Tepeyac;2) por qu, cnto y cundo le lue concedida sobre-natural prosapia. Es as, entonces, que el gran debate acerca de Iandole portentosa de aquel simulacro no puede darse por concluidomientras no se ofrezca una explicacin histrica satisfa.ctoria a cam-bio de Ia tcsis aparicionista tradicional. Di.cho de otro modo, queel uerdadero logro de aquella ueja polmica slo ho sido purgar elconocimiento del guadalupanismo mexicano de su elernento mticoy metahistrico.

    Sin pretender, ni con rnucho, prioridail: en eI aprovechamiento dee.vl apertura

    -no oluidemos los titnicos esfuerzos del padre Sentando'feresa de Mier, precursor ilustre en ese sendero- rne parece que leha uenido haciendo falta a la historiografa crtica guadalupanaun regreso a Ia inocencia, quiero decir, suscito.r como planteamentoltermenutico fundamental las dos grandes interrogantes enunciadasen el pdrrafo precedente, supuesto que su respuestz, reuelar el n-cleo histrico original y Ia razn de ser de aquel extraordinario su-ceso, la base, por otra parte, para que no aparezcan conlo rner&nxente

  • 2 oMUNDo o'coRlr.Ncontingentes las etapas posteriores de su desarrollo histrico. Quedeas aclarado el sentido del ttulo de este libro y postulada l.a mtade la temerosa aventura que en l se enuncia, ternerosa, si,n dud,a,por los peligros de extrauo que arnenaznn a quien ose emprend,erde nueuo Ia navegacin entre los escollos y los espeiismos del tornen-toso piIago historiogrdfico de ese medular acontecer de Ia aid.a es-piritual de Ia nacin mexicana.

    Confieso que p reuerencia a Ia memoria de mi abuela materna,dechado de fe y deaocin guadalupanas, me resista a publicar estetrabajo; pero persuadido de que la fortaleza de la fe es nuulne-rable a los asaltos de la razn, me conforta saber que nad.a de cuan-to diga puede minar la creencio en la aerdad, histrica del prodigiodel Tepeyac ni quitarle a quen Ia abrigue eI consuelo de La d.evo-cin con que Io venere, y aI admitir eso, reconozco de grado quenuestra hstoria guadalupana tiene una aertiente de espiritualidad,de atraccin popular y de sentimiento nacionalista que aqui deiointacta, quiai su dimensin esencial por estar mds allti de las dispu-tas de los hombres.

    Edmundo O'GormanSan Angel

    -

    Temixco4 de noviembre de 1984

  • CAPITU-O PRIMTRO

    LA BR.ECHA HACIA LOS ORfGENESDE L{ HISTORIA GUADALUPANA

  • PUNTO DE PARTIDA

    Aludimos en ese epgtafe a las dos cuestiones que nos parecen ser lasbsicas para iniciar la reconstruccin histrica del culto guadalupanodel Tepeyac: las relativas (l) a la existencia en ese lugar de unaprimitiva ermita; (2) a la de la imagen que pudo haberse colocadoen ella.

    l. I-a plinritiva clmitaNada nuevo podemos decir al respecto, pero insistiremos en un

    punto que con frecuencia se pasa por alto, el de la advocacin ori-ginal de la ermita.

    l) Dentro de un margen de suficiente seguridad podremos dar porcielto que la ermita del Tepeyac fue una de las edificadas por losprimeros misioneros franciscanos donde los indios tenan adorato-rios dedicados a sus antiguas deiclades; una ernrita, pues, Ievantadaen obsequio de Ia poltica misionera de sustituir el culto idoluicopor el cristiano. Nos lo dicen los padres Sahagn y Torquemada,pero, adems, con expresa referencia a Ia edificada en el Tepeyaccomo intento de suplantar la adoracin que all tributaban los in-dios a la diosa Tonantzin con el culto y del,ocin a la Yirgcn o comohabitualmente decan a "Santa }[ara".1

    B) Resulta, entonces, que desde su principio el ttulo de Ia ermitafue de "La l\{adre de Dios", y as lo documenta el bachiller Fran-cisco de Salazar, uno de los declarantes en la Infonnacin de 1556

    1 Sahagn, Historia generaL, xI, 12, "Que trata de Ias idolatas". Ese tratadodebi habcr sido escrito en 1576, titl. Handbook of Middle American Indians,"Guide to Ethnohistorical Sources", Part Four (Contnuecl from -11). Cuadrode la cronologa de composicin de la Histori.a general, p. 36L Ricard, Conqute,p. 228, opina que no hay razn para dar cdito a la opinin de Torquemada(Monarqula, & 7) que atribuye a los franciscanos Ia fundacin de la primitivarmita del Tepeyac, y aduce al efccto la hostiliclacl de los franciscanos al cultoguadalupano. El argumento es irsubstancial porquc se tata de la ermita prer iaal surEimiento de ese culto.

  • ED}IUNDO O GORMAN frarru rmandada practical por ei arzobispo don Alonso de Nlontfar.2 Assabemos que la advocacin litrgica de la ermita no fue la
  • CAPTULO r] DESTIERRO DE SO\BRAS

    2. El problema dc la imagen

    Consideramos las alternativas que se ofrecen al respecto.

    l) Primera alternativa. Pudo no haber una imagen en Ia primi'tiua ermita. Es conjetura que estim posibie Garca lcazbalceta,6atenta la escasez de imgenes durante los aos iniciales de la evan-gelizacin. En tal caso simplemente se predicara a los indios quela ermita estaba dedicada a una nueva Tonantzin, segn designabana la Virgen los primeros misioneros, pernicioso equvoco airadamen-te denunciado por frav Bernardino de Sahagn.? Los indios acep-taran de grado esa mudanza al no entender cabalmente que nose trataba de su antigua diosa. Ya vimos que el bachiller Francivco de Salazar, arriba citado,s al hablar de la fundacin de la ermi-ta slo dijo que tena el ttulo de la "NIadre de Dios" y no hizoreferencia alguna a una imagen. Es pmeba negativa y frgil, perono desdeable si se considera posible

    -como lo estim Garca lcaz-balceta- que no la hubo. Vale la misma consideracin respectoal testimonio de Torquemada: no hace mencin de imagen y slodice que los primeros reiigiosos determinaron poner iglesia en Te'peyac declicada "a la Virgen Sacratsima, que es nuestra SeoraNfadre".e

    .B) Segrrnda alternativa. Pudo haber en Ia primitiua ermita unaimagen de Nuestra Seora sin aduocacin partculr: una Inmacu'lada. Esta conjetura parece ms probable, pero no lo suficiente Paracancelar la anterior. Si fuera una Virgen especial es de pensar queFrancisco de Salazar hubiera hecho mencin de esa circunstancia porser quien, de todos los testigos de Ia Informacin de 1556, es elmejor informado acerca de los orgenes de la ermita. Sera de espe-rarse lo mismo tocante al testimonio de Torquemada.

    Parece razonable suponer que de haberse colocado una imagen deNuestra Seriora en la prinritil'a ermita, no sera nada muy esPecta-cula:r un grabado o estampa de procedencia europea o quiz unapintura cle las ejecutadas por los indios en la escuela de lray Pedro

    dado a otros, e informando sobre algunos puntos que se le consultaban, Mxico,2il de septiembre de 1575", ei Cartas de Indias, p. 310.

    6 Garca lcazbalceta, Carta acerco rlel origen de la magen de Nu'estra Sctlorade Guadalupe de Mxico, prrafo nm. 68, donde dice que "no sabemos en quao sc labr la emita ni qu imagen se puso en elia; tal vez Iringuna por srentonccs muy escasas".

    7 Sahagn, supra, nota L.I Vid. suPra, nota 2.9 Torquemada, Monarqua, x, 7.

  • l0 EDrfuNDo o'coRMAN frnnra rde Gante.r0 En todo caso, una imagen de factura bastante delczna-ble que, sin crridados especiales I' en las condiciones de la antigurermita, dificilmente resistira el paso del tiempo.

    C) 'fercera alternativa. La. imagen qtte pudo estar en Ia ltrrntiuaerntita sera de Nuestrr Seora de Guadahpe de Extremadura. Laplausibilidacl cie esta conjetura estriba en Ia devocin que muchoscte los conquistadores de origcrr extrernelio tenian a esa irnagen, ysi se remite en particuiar a Ia ermitr. del Tepeyac ser porque Gon-zalo de Sancloval cstableci all su campamento cuando el asedioiinal a 'l cnochtitln.l1 De la devocirr de los conquistaclores cxtre-meos a aquella imagen no cabe dudar, y vase a Bernal Diaz parael caso particlllrr de Hernn Corts,12 Pero esa clevocin se manifes-t en nrantlas ofrecidas al santuario de Extremadura, y la circuns-tancia de que en T'epeaquilla estuvo el campamento cle Gonzalo deSanrloval parece enteramente irsuficiente para jr-rstificiir la conjeturaque vanlos considerando. l\{ilita en sll contra el silencio al respectodel bachillcr Francisco de Salazar, de fray Francisco de Bustamantc,cle Sahagn, clel virrey Enrquez y de Torquemada. Pero adems yrnuv irnpoi